i es que hay una institución gubernamental que está obligada a dar respuestas, esa es la FGR.
Así es, la naturaleza de esa y de todas las fiscalías es la investigación de la posible comisión de delitos para que con dicha investigación se pueda arribar a una verdad legal, y muchas veces histórica, sobre lo acontecido.
Luego entonces la naturaleza de la institución de la fiscalía es buscar y, en su momento, presentar respuestas basadas en evidencias o pruebas.
Pero cuando sucede que cuando en lugar de brindar esas respuestas, la institución de la fiscalía genera más preguntas por parte de la sociedad, definitivamente no está funcionando de acuerdo a los fines para los que fue creada.
Y es que resulta inexplicable que en un país en el que el robo de combustibles o huachicol por parte de grandes mafias con brazos firmemente incrustados en el gobierno, en lugar de esclarecer la forma en que se cometen esos ilícitos y deslindar responsabilidades sin importar sobre quien recaigan, nos monta espectáculos y/o se conforma con perseguir a pequeños chivos expiatorios, dejando la interrogante acerca de quienes han sido los grandes jefes de las bandas de ladrones de combustible y desde que altos cargos en el gobierno han operado.
¿A caso no genera más dudas investigar y hasta condenar a los sobrinos con mandos medios en la Marina y no molestar ni con un citatorio al tío que fue el secretario de esa institución ni mucho menos a quien fuera su comandante supremo quien, por cierto, anda presumiendo en redes la publicación de panfletos sin remordimiento alguno?
Es evidente que detener la investigación en la participación de esos mandos medios navales, de ninguna manera resuelve el crimen del robo de combustible a lo largo del sexenio próximo pasado.
Tampoco es creíble presentar como el mayor ladrón de combustible de la historia de México a un octogenario que fue gobernador de Baja California hace más de veinte años; díganme Ustedes qué influencia política puede tener y máxime que gobernó desde un partido antagónico con el gobierno actual.
Los robos se han cometido en los últimos años y no a finales del siglo pasado.
Y ya que hablamos de pasados, se pasaron de inhumanos las huestes de García Harfuch al trasladar por tierra a Ruffo en un viaje de más de dos días desde el Estado de México hasta Baja California para que cumpliera el arresto domiciliario al que se encuentra sometido.
Y mintió la persona que administra la presidencia de la república cuando dijo que una juez así lo había ordenado, porque resulta que no es así; la juez solo ordenó cambiar el tipo de prisión preventiva de en reclusorio a domiciliaria y le corresponde a la Secretaría de Seguridad Pública, quien es la que está a cargo del sistema penitenciario el cumplir con la orden judicial, es decir, la juez ordenó llevarlo a su domicilio pero la manera en que se cumplimenta la orden corresponde a seguridad pública.
Pero volviendo a nuestro tema, en la investigación del robo de combustible la fiscalía no hace más que generar más dudas que certezas y todo por pretender encubrir a los altos mandos del sexenio de López Obrador.
Y en otros temas de su incunbencia, las cosas son muy similares y es que por tratar de proteger a Rocha Moya, simplemente no puede resolver el asesinato de Melesio Cuen y eso a pesar de que existen hasta confesiones de líderes criminales que se encontraban en el lugar de los hechos.
Y ya de la pifia del decomiso en Guanajuato, mejor ni hablamos.
Así es, la Fiscalía General de la República en la actualidad está viviendo sus horas más bajas y eso debe de preocuparnos y ocuparnos a todos los mexicanos.
felfebas@gmail.com
X: @FelipeFBasilio
