El Instituto Nacional Electoral (INE) acordó como impropio del debate democrático utilizar expresiones como “narcogobierno”, “narcopropagandista”, “narcopolíticos”, “narcodictadura”, “Cártel de Morena” y “narcopartido”. En esa línea el órgano electoral recomendó a “Alito” abstenerse de producir esas manifestaciones contra MORENA y sus afiliados. Voces desde el panismo reclaman la decisión del INE por considerarla antagónica con la libertad de expresión, e indeseable por servir de cortapisa en una contienda democrática, y a todas luces impropia de un órgano cuya función consiste en poner piso parejo en la competencia partidista. Por su parte, el principal destinatario de esa “recomendación” del INE, Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, está convencido de sus dichos que, afirma, defenderá hasta con la vida.
En todo ese menjurje queda en entredicho la autonomía del INE porque, según el PRI, es “insólita” su resolución y que el gobierno, “pretenda usar a las instituciones del Estado para censurar y atentar contra las libertades de las voces de oposición”. Como fuere, aún no comienza el proceso electoral 2026-2027 y ya se advierten los síntomas de lo caldeado que se irá poniendo el ambiente en la competencia por gubernaturas, alcaldías y diputaciones. Por otro lado, este impasse transparenta una visión sobre cómo debiera actuar la oposición en el próximo proceso electoral, porque se pone en evidencia la precaria posición oposicionista por cuanto a la defensa de sus respectivas actuaciones, fraccionadas no alcanzan la fuerza suficiente para el embate oficialista, en alianza adquieren mejor posicionamiento. En el PAN el exgobernador de Jalisco Alberto Cárdenas Jiménez, confeso anti aliancista, ahora rectifica su postura e invita a su partido a ponderar la posibilidad de una alianza oposicionista para competir con solvencia en 2027. “Alito”, por sobrevivencia y por conveniencia ha mantenido su discurso proaliancista, al que paulatinamente las circunstancias estan encontrando respuesta favorable.
