n el mundo hay una realidad innegable, la cual consiste en que el descontento social cada vez es más grande.
Cada vez más gente se encuentra frustrada debido a que el modelo económico diseñado en la segunda mitad del siglo pasado se encuentra agotado como consecuencia de múltiples factores.
Algunos de ellos son el envejecimiento de la mayoría de la población y la consecuente reducción de la población económicamente activa, lo cual hace imposible que sean financieramente sostenibles los esquemas de jubilación diseñados durante las últimas décadas del siglo XX.
Para intentar sostener ese gasto los países más estatistas como Francia, han llevado a cabo recortes presupuestales en diversos rubros y ello ha provocado las manifestaciones que hoy estamos viendo; no hay que olvidar que el origen de las protestas en esa nación es la falta de mantenimiento en las escuelas públicas.
Y esa situación se produce a pesar de que la nación gala es una de las que más presupuesto asigna a la educación, solo que ese presupuesto prácticamente se va en el pago de pensiones a quienes se han jubilado y no alcanza para mucho más.
Otro de los factores que provocan el malestar de la población es el brutal encarecimiento de la vivienda sin importar si se trata de obtener la propiedad o solamente de arrendar.
Para las nuevas generaciones ahorrar o buscar un crédito para hacerse de un inmueble de plano ya no es un objetivo por ser inalcanzable y como alguna vez me comentaron, es mejor invertir lo devengado en otro tipo de experiencias como viajes o cursos.
Pero el problema es que hasta rentar un espacio para vivir se ha vuelto muy complicado y por ello se han visto las protestas sociales quenhan llevado a una crisis de gobierno en España.
Ahora bien, nuestro país se encuentra en la misma situación que esas naciones ya que, por un lado el sistema de pensiones tiene los mismos problemas que el francés y la vivienda también es muy cara y aunque todavía no se ha presentado un estallido social de la magnitud con la que lo ha hecho en esos países, ya se han presentado brotes que debieran de encender las alarmas de las autoridades.
Pero en lugar de alarmarse, el gobierno mexicano hace todo lo posible por agravar el problema, ya que por una parte expande el gasto público en todo tipo de pensiones recortando el presupuesto asignado para proporcionar los servicios públicos y por la otra legisla para encarecer aún más la vivienda, porque en eso consiste el llamado “predialazo” que se acaba de aprobar.
Así es, el gobierno mexicano en lugar de buscar como disminuir el descontento social, lo está aumentando y todo por la desmedida ambición que tienen quienes detentan el poder para perpetuarse en él y consecuentemente enriquecerse por medio de la corrupción que le está asociada.
Al parecer no ven, o más bien no quieren ver, que enterarse que la mayoría de quienes ocupan los más altos cargos públicos se han hecho de decenas de lujosas propiedades y viven como reyes, cuando para la mayoría incluso trabajar doble jornada no alcanza ni siquiera para adquirir una sola vivienda modesta.
Tampoco les importa el que ya es muy notorio el deterioro de los servicios públicos debido a la falta de recursos para que puedan operar, mientras que el dinero que debería de destinarse para ese fin se gasta en caprichos insostenibles o en clientelismo electoral y eso no es lo peor, lo peor es el enriquecimiento inexplicable por medios legítimos de los altos funcionarios del Estado.
En suma, los gobernantes mexicanos están viendo que en varias partes del mundo hay un gran descontento social, el cual en México ya empieza a notarse y en lugar de ver como frenarlo, hacen todo lo posible para que aumente.
Y parafraseando el refrán popular, aunque ven cortar las barbas del vecino no están poniendo las suyas a remojar.

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X: @FelipeFBasilio