No le causa mayor grima y mucho menos le ha de quitar el sueño al titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, el pozarricense Elio Hernández Gutiérrez, el hecho de que le hayan exhibido y le sigan exhibiendo el deplorable estado en que se encuentran las carreteras veracruzanas, las cuales son de su entera responsabilidad, pero que, desde su llegada, le han valido un soberano comino. Amparado por la influencia de esposa, Magistrada del TSJ y de su cuñada, recién electa diputada local para la próxima Legislatura, a don Elio, se le olvidó o se le pasó revisar el estado de las vías de comunicación y, por ende, acudir a echarle un poco de chapopote o “tierrita” aunque fuera, para así evitar los ponches de los vehículos y tantos accidentes mortales que se han registrado. Obvio es que al jefe del ingeniero Hernández Gutiérrez, el que habita en Palacio de Gobierno, preocupado siempre por estrenar nuevos pasitos de baile, en cuanto festival se realizaba, también se le olvidó que las carreteras, forman parte de la responsabilidad adquirida desde que llegó al cargo.


Cuando aún no le definen que ya perdió el registro, por no haber alcanzado el número de votos en la pasada elección del 2 de junio, que, de hecho, los pulverizó, el que se decía dirigente del Partido de la Revolución Democrática, Sergio Antonio Cadena Martínez, aún sigue preocupado por el destino de las prerrogativas que le suministraban mes a mes y con cuyos recursos, llevaba vida de magnate. Trasciende que el oriundo de Catemaco, continúa peleando porque le sigan suministrando los recursos, eso es lo más importante; que el PRD logre sobrevivir y tener oportunidad de participar en la contienda municipal del 2025, a Cadena Martínez, le vale una pura y dos con sal. En este mismo espacio, siempre habíamos comentado que el destino del partido de la Revolución Democrática, tenía un futuro incierto en las manos de quien antes fuera priista, luego verdeecologista y terminara dirigiendo los destinos de un partido con el que no tenía ninguna identificación y mucho menos militancia. Y también hemos señalado, de colofón, que existe y debe de ponderarse la posibilidad de que les realicen una auditoría a los recursos que durante tanto tiempo estuvo manejando el que fuera un verdadero seudo dirigente del Sol Azteca.


Ya se ha dicho, hasta la saciedad, que el Órgano de Fiscalización Superior, ORFIS, hoy cargo y hasta el 2026, de la maestra Delia González Cobos, era y es un gran elefante blanco que no sirve para bendita la cosa y que los resultados de su actuar son más opacos que un cristal de carro viejo empañado durante una noche de lluvia. El Órgano de Fiscalización Superior, no desde ahora, sino desde siempre, con todos los titulares que ha tenido, solo ha servido y seguirá, por lo visto, sirviendo a los intereses de aquellos que presentan alguna irregularidad en su administración, llámese municipal o estatal. O, si alguien tiene otra opinión, sería bueno escucharla, empero, que alguien diga qué alcalde, qué funcionario, de qué trienio o de qué administración gubernamental ha sido sancionado o sometido al imperio de la ley por haberle metido la mano al cajón o por haber metido la pata en la construcción de alguna obra. Alcaldes van y alcaldes vienen, entran con una mano adelante y otra atrás y salen como El Jibarito, sin que el ORFIS, ni siquiera los vea. Y para muestra, el botón: ¿Por qué hasta ahora se dieron cuenta del faltante millonario en las arcas de Veracruz puerto, cuando fungía como alcalde Fernando Yunes Márquez? Al menos que sea por alguna cuestión consanguínea. Ya se verá.


En Teocelo, la tierra del Dios Tigre, corren como reguero de pólvora, los tristes resultados que a la fecha ha dado el alcalde Isaac Alberto Anel Reyes, quien después de tantas promesas y ofrecimientos en campaña, vino a ser peor que el anterior. Las calles de la cabecera municipal y de las congregaciones y comunidades, no ven, hasta la fecha, algún beneficio o algo que destaque el trabajo que haya realizado el imberbe munícipe. Las fiestas incluso, opinan los habitantes, no dejan de ser más de lo mismo, toda vez que no se nota que llegue algún atractivo que pudiera marcar un cambio en los festejos religiosos. La inexperiencia del edil, la falta de visión y aunado a la falta de un plan estratégico de desarrollo en beneficio de la población, han hecho que el municipio, localizado a 40 minutos de la capital del estado, se encuentre y dé muestras de permanecer en el abandono. Cuando hay inexperiencia, falta de sensibilidad, así como nula comunicación con los gobernados, los resultados de una administración municipal, resultan ser bastante magros. En Teocelo, está muestra más evidente.


Al todavía diputado local por el PRI y exdirigente de dicho partido en el Estado, Marlón Eduardo Ramírez Marín, se le ha descubierto que muy, pero muy de la oposición no era, no ha sido y no fue, dejando constancia de ello en la pasada elección del 2 de junio, donde su partido, de plano fue casi borrado del mapa veracruzano. Vale la pena recordar que, durante su paso por el CDE del tricolor, Ramírez Marín ya se encontraba, con especial afán, cavando el sepulcro para enterrar al nonagenario instituto político. Incluso, Ramírez Marín, con sus denuncias en la Tribuna más alta de Veracruz, pretendió demostrar que realmente actuaba como un verdadero opositor y que realmente buscaba se esclarecieran los hechos que siempre denunciaba. Sin embargo, el paso del tiempo demostró que lo que el porteño buscaba eran reflectores y publicidad gratis en los medios, porque nunca dio seguimiento a las denuncias. Luego del fatal desenlace el pasado dos de junio, y después de los resultados, el exdirigente partidista y aún diputado local, no ha dicho ni pio. Verlo sonriente los festejos de los 200 años del Congreso Local, en una foto, la imagen habla por sí sola.