HASTA ENCONTRARLOS … Este domingo 10 de mayo en que se celebra el Día de las Madres, se estarán recordando los 10 años de que las integrantes del Colectivo de búsqueda de familiares desaparecidos, “Solecito”, recibió el doloroso regalo de un mapa rústico hecho a mano, donde les daban a conocer la ubicación de un terreno en la zona de Colinas de Santa Fe, al norte de la ciudad y puerto de Veracruz, donde estaban sepultados clandestinamente, cientos de cráneos humanos.
Luego de tres años de excavaciones, el fosario de Colinas de Santa Fe de unas 10 hectáreas de extensión en el municipio de Veracruz, resultó ser el cementerio clandestino más grande de México e incluso de Latinoamérica, pues allí se recuperaron más de 300 cráneos y unos 22 mil fragmentos óseos.
Hace diez años, amables lectoras y lectores, cuando integrantes del Colectivo Solecito se preparaban para realizar su ya tradicional marcha del Día de las Madres por la avenida Independencia de la ciudad de Veracruz, partiendo desde el parque Zamora, donde se ubica el Tranvía del Recuerdo hasta el zócalo del puerto, un par de nerviosos jóvenes se les acercaron a las marchistas para entregarles una hoja de papel en la que se hicieron trazos a mano, parecidos a los dibujos de un niño.
Se trataba de un mapa donde se detallaba el sitio en el que se encontraban los “cuerpos”, en un terreno de la zona de Colinas de Santa Fe.
Con el mapa hecho a mano, las señoras del Colectivo Solecito coordinadas por Lucía de los Ángeles Díaz Henao, presionaron a las autoridades locales, sobre todo a las de lo que es ahora la Fiscalía General del estado de Veracruz (Fgever) para llevar a cabo la búsqueda de sus familiares desaparecidos en ese predio que se les indicaba.
Pasaron tres meses y hasta agosto de 2016, inició la búsqueda en ese gran predio de más de 10 hectáreas.
La búsqueda duró tres años y durante ese tiempo las madres buscadoras recuperaron más de 300 cráneos y unos 22 mil fragmentos óseos, lo que hizo del predio de Colinas de Santa Fe el fosario más grande de este país y de Latinoamérica.
Desafortunadamente la mayoría de los cráneos y restos óseos encontrados durante esos tres años correspondieron a personas jóvenes, algunas mujeres e incluso a niños.
Realmente se desconoce cuántos de esos restos de cuerpos humanos han sido identificados, por lo que la búsqueda prosigue en otros predios, de otras partes del territorio veracruzano y del país, como dicen los familiares de personas desaparecidas, “hasta encontrarlos”.
LAS BUSCADORAS … Como testimonio de esto que comentamos en este espacio, está el libro “Las Buscadoras” del comunicador y periodista Noé Zavaleta de quien la editorial HarperCollins explicó en el prólogo: “El reportero Zavaleta se infiltró entre las madres buscadoras de tesoros —así los llaman porque buscan los restos de sus familiares—, mujeres que luchan tanto de día como de noche por hallar a sus hijos, padres, madres, hermanos, parientes y que han arado la tierra en diversas regiones del país siguiendo las pistas que obtienen para saber qué pasó con sus seres queridos y así poder paliar el drama que cargan”,
El periodista Noé Zavaleta, prosigue la editora en el prólogo del libro, nos narra las historias a flor de piel, el testimonio vivo, descarnado, de quienes sufren el dolor profundo que nada lo cura. Ni el tiempo. Quizá la muerte borre la memoria, pero esto nadie lo sabe. “A base de observación minuciosa, de ejercer el sagrado deber de preguntar, como todo buen reportero que sigue las reglas ortodoxas del periodismo, Noé Zavaleta nos enfrenta a un mundo endemoniado, a un trozo del México criminal, al infierno mismo”.
DÍGALO SIN MIEDO … Al correo electrónico guadalupehmar@gmail.com
