
Logró candidatura el exsecretario de Salud de Veracruz, Roberto Ramos Alor, aquel doctor que tras de sí dejó una estela de situaciones que, si revisamos el Código Penal, son indicativas de acciones punibles y se castigan con cárcel. Ramos Alor, hoy candidato a diputado federal por el Distrito de Coatzacoalcos anda ufano repartiendo abrazos y sonrisas, prometiendo lo que bien sabe nunca habrá de cumplir. La Auditoría Superior de la Federación, en diversos momentos e investigaciones, ha dado a conocer que, al doctor, siendo titular de la Secretaría de Salud de Veracruz, le faltaron varios millones de pesos por aplicar en el área que le correspondía, siendo extraño que tampoco nunca explicara a dónde fueron a parar dichos recursos. Don Roberto no tiene fuero, el fin de la 4T se aproxima en Veracruz y el destino del exsecretario de salud podría no ser precisamente la Cámara de Diputados. “Ningún chile les embona” es una de las tantas frases célebres que iremos reproduciendo en este espacio.

A la exrectora de la Universidad Veracruzana, Sara Deifilia Ladrón de Guevara González, le resultó premio en un boleto que no compró y de la noche a la mañana resultó ganadora de una candidatura al Senado de la República, bajo la tutela del Partido de la Revolución Democrática, lo que no le garantiza, en lo absoluto, que pueda alcanzar una curul. La exrectora, desde la aceptación de la citada candidatura, ha empezado a mentir, toda vez que no es perredista, mucho menos de izquierda y menos aún ha hecho algún tipo de proselitismo en dicha organización política, la que, dicho sea de paso, está al borde de la extinción. Su más reciente antecedente, el de doña Sara, fue su paso por la Universidad Veracruzana, en donde, por cierto, lo que más se le recuerda, aparte de sus constantes viajes, fue la adquisición de una mansión. De ahí en fuera, a la exrectora, no se le tiene por ser una persona que haya defendido alguna causa popular, que haya enfrentado o atendido algún problema social o que hubiese alzado la voz en contra del alza de la gasolina, la luz o, vaya, la falta de medicamentos en los hospitales. Por lo tanto, la candidatura de la exrectora, fue un “relleno” que se encontraron los perredistas. Al tiempo.

No se conocen los méritos ni la capacidad de la aún diputada federal del Partido Revolucionario Institucional por Veracruz, Lorena Piñón Rivera, para que, por las pistolas de Alito, la hayan vuelto a nominar candidata a diputada y continúe con su “arduo” trabajo en la Cámara de Diputados. En y durante el tiempo que la oriunda de San Rafael ha estado ocupando una curul en San Lázaro, se desconoce de alguna iniciativa o algún punto de acuerdo y, peor aún, se ignora si para Veracruz o alguno de los 212 municipios, la legisladora Piñón Rivera haya realizado algún trámite o gestionado algún apoyo. A la también secretaria general del PRI de Veracruz, en y durante el tiempo en que ha estado ocupando la curul, nunca se ha dado tiempo para representar a los campesinos que cada día están más amolados, no se percató que las carreteras veracruzanas están hechas un asco, no se dio cuenta que, en Veracruz, por la falta de inversiones, el desempleo ha crecido. En fin, aún y con que la diputada no hizo nada en su anterior período legislativo, hoy ha vuelto a ser nominada. ¡Suertuda!

Los problemas al interior del Sindicato de Trabajadores de la Industria Azucarera, Alcoholera y Similares de la República Mexicana, bajo la bota del veracruzano Lorenzo Pale Mendoza, lejos de disminuir, aparte de continuar su exponencial crecimiento, parecen no tener fin. A los señalamientos constantes de que el ahora dirigente, de manera por demás indebida e irregular ocupe dos carteras en el Comité Ejecutivo Nacional, la de Secretario General y la de Finanzas, tiene encima la denuncia recurrente de mantener en el olvido tanto a los trabajadores, así como los múltiples problemas que enfrentan, los cuales, por cierto, parecen no quitarle el sueño al veracruzano. El detalle es que lo que ocurre al interior del Sindicato Azucarero, no para allí, sino que ahora ha trascendido de severas denuncias por parte de diversas secciones azucareras del país, cuyos dirigentes están solicitando se realicen auditorías para saber y conocer cuál ha sido el destino de los recursos que ingresan, vía cuotas sindicales, a las arcas de dicha organización obrera. La desaparición de los Fideicomisos, los que tenían millonarios ahorros de los obreros azucareros y la venta de los inmuebles, entre ellos la Clínica-Hospital, son temas que ya han empezado a cobrar fuerza y las investigaciones están en curso. Se vienen sorpresas fuertes para el STIAARM.

En completa calma, orondo y lirondo, o sea fresco como una lechuga, se le ve en pleno centro de la ciudad capital del Estado, al exalcalde de Xalapa, Pedro Hipólito Rodríguez Herrero, el mismo que durante su administración, declarado por él mismo, cayó en subejercicios, devolviendo recursos a la Federación al no haberlos invertido ni aplicado en las múltiples y variadas necesidades que tenía el municipio – agua, luz, calles, seguridad, etc.- Los xalapeños aún recuerda el estado en que se encontraban las calles de la ciudad y ello al munícipe ni escozor le causaba. La colocación de unas luminarias en la ciudad, las cuales, si bien es cierto que fueron colocadas, más cierto aún es que las mismas no sirvieron, por lo que, luego de una ardua investigación, se acordó presentar la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del Estado, la que, por lo visto, duerme el sueño de los justos. ¡Don Hipócrito, ni necesidad de tramitar un amparo ha necesitado! ¡La pura impunidad, apá!
