El gobierno de la presidenta Sheinbaum recibió pesada carga de su antecesor, solo que, a semejanza de cuando gobernaba el PRI, sin alternancia en la presidencia el sucesor hacía borrón y cuenta nueva. Había deslindes en cuanto a grupo político y se condenaba al ostracismo al antecesor, hasta allí. Miles de millones de pesos del presupuesto autorizado se destinan a subsidiar el funcionamiento de las obras faraónicas de López Obrador inhabilitadas para solventar su propia operación. El abandono del Sector Salud lo mantiene en precaria situación de sus instalaciones hospitalarias y equipo médico. Enfermedades como el sarampión declaradas extinguidas en nuestro país ahora forman parte de la preocupación porque no se conviertan en epidémicas. Por un relamido prurito de austeridad el anterior gobierno relajó los controles sanitarios en el ganado al introducir carne proveniente de Centroamérica de manera indiscriminada. Las consecuencias las sufre la ganadería mexicana a causa de la miasis por Cochliomyia hominivorax, enfermedad asociada al llamado gusano barrenador, que coloca a Veracruz en el segundo lugar de casos de la referida miasis. La desconfianza entre inversionistas ha ocasionado que en el renglón inversor haya una notable retracción.
Las consecuencias de aquella desafortunada gestión publica están a la vista: Pese al drástico contraste en la estrategia del combate a la delincuencia entre el actual gobierno y el anterior, los cárteles permanecen vigentes porque han penetrado estructuras institucionales principalmente a cargo del partido en el poder. La desaparición de órganos autónomos y, sobre todo la reforma al Poder Judicial, son expedientes que pesaron en las negociaciones del T-MEC, por supuesto, la negativa del gobierno mexicano a extraditar a Rocha Moya y compañía es asignatura que desde allá no dispensan. La fuerte contracción económica, la inseguridad al tope, la polarización política, el aislamiento de México en el concierto de las naciones de América Latina encuentran raíz en el gobierno iniciado en 2018. Ciertamente, la disyuntiva de la presidenta es histórica, o cambia de reversa a Dual o México seguirá a la deriva. En la balanza están, en un plato, los intereses del Mesías de un Movimiento político, en el otro los de todo un país de 130 millones de habitantes. He allí la cuestión.
