La elección federal de 1988 es por muchos motivos un parteaguas electoral y político, en primer termino porque desde ese momento histórico se generó la percepción del PRI no invencible, y no precisamente porque el partido dominante haya estado en riesgo de perder esa elección, sino porque por vez primera la alianza de fuerzas políticas ideológicamente coincidentes, el Frente Democrático Nacional (FDN), demostró que la unión hace la fuerza. Ese fue el derrotero a seguir en las elecciones subsiguientes, inclusive el PAN utilizó el procedimiento aliancista para conseguir un buen posicionamiento territorial en el norte del país. La década finisecular fue prodiga en alianzas partidistas, la mayoría de ellas en contra del PRI. Pero también el partido dominante, el PRI, comenzó a facturar alianzas partidistas como señal del inicio de su decadencia. En la entidad veracruzana, en las elecciones municipales del 2000 de no haber hecho alianza con el Verde Ecologista en Poza Rica, hubiera sido derrotado porque fue superado en votos por el PRD, pero los obtenidos por el Verde Ecologista le dieron la ventaja numérica.
MORENA, aun con su arrolladora ola de triunfos ha tenido necesidad de formular alianzas con el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo para evitar sustos electorales. El caso de MORENA no es similar al del PRI, porque si bien coinciden en su condición de partidos dominantes, aunque en épocas diferentes, en sus inicios el PRI no requirió de esa estrategia como si la implementa ahora MORENA. Pero la estrategia aliancista en el caso de MORENA-PT-Verde pudiera acarrear consecuencias adversas para los asociados, porque MORENA los está utilizando para consolidarse en el poder político, en demerito de aliados que no adquieren fuerza propia y, como las remoras del tiburón, consiguen solo lo necesario para subsistir. Por esa asociación de conveniencia el PT y el Verde Ecologista actúan como franquicias bastante rentables, pero mientras MORENA se fortalece, sus aliados pierden paulatinamente fuerza política. Si acaso el actual partido dominante ratifica triunfos en 2030 nada les garantiza un buen reparto, aunque ya sin la necesidad de sus servicios pudieran ser colocados en condición de “chacha” despedida.
