Durante el desarrollo del proceso electoral municipal uno de los elementos perceptibles señalaba hacia la dispersión del voto a causa del muy nutrido número de partidos participantes. Era esa una conjetura (en Camaleón se postulaba con insistencia) ahora comprobadamente errónea, como revelan resultados municipales, y Xalapa no fue la excepción. La magnitud de ese errado diagnóstico se dimensiona porque su premisa fundamental era: “dada la dispersión del voto, para alcanzar la alcaldía bastarían entre 50 mil a 60 mil votos…”, pero la realidad mostró sus irrefutables datos, y con sus contundentes 111 mil 500 votos obtenidos por Ricardo Ahued, el candidato ganador, propina un rotundo mentís a nuestra suposición acentuadamente errada. Errare humanum est (es de humanos errar)

