A principios de abril la presidenta Sheinbaum estuvo en Zacatecas y se reunió con productores de frijol a quienes felicitó por la gran cosecha de este año pues esa entidad produce cerca del 40 por ciento de la producción nacional, aproximadamente 350 mil toneladas. En esa ocasión dejó abierta la posibilidad de que su gobierno pudiera comprar cerca de 96 mil toneladas a precio de garantía, unos 27 mil pesos la tonelada. El problema radica en las casi 240 mil toneladas queque quedarían fuera de esa compra por parte del gobierno federal quedando en riesgo de ser victimas de los coyotes. El costo de producción por tonelada es de 12 mil pesos, aproximadamente, pero el coyotaje solo ofrece 7 mil pesos, un genuino problema para quienes en su momento fueron objeto de la felicitación presidencial, que por cierto no da de comer.

En la ocasión referida la presidenta comentó: “Ayer le planteé al secretario de Hacienda una reunión con los productores…”. Pero fueron síntomas de la euforia discursiva porque semanas después, cuando esos exitosos productores de frijol de Zacatecas se manifestaban exigiendo precios justos para su producto fueron dispersados con violencia por “las fuerzas del orden”. Tremenda paradoja de un país en busca de su “soberanía alimentaria” pero que, sin embargo, cuando alcanza un pico carece de estímulos para quienes lo consiguen. Los azucareros piden mayor cuota de exportación, los ganaderos laman porque se resuelva lo del gusano barrenador, que al igual que el sarampión ya había sido extinguido en México. Sin duda, confirmando que ”cuando hay carne, es vigilia”.