A Andrés Manuel López Beltrán se le tejió una aureola de grandes virtudes políticas, se le festejaba como un eficiente operador, el hijo del presidente llamado a ser el depositario histórico del Movimiento de Regeneración creado e impulsado por su padre, el presidente de la república. Era el Delfin de un régimen democrático con tendencia a convertirse en una monarquía constitucional hereditaria; a “Andy” se le acomodaron las circunstancias para ser el sucesor y garante de la supervivencia de la denominada cuartat. En el equipo de gobierno muchos de sus amigos fueron colocados en posiciones estratégicas para apuntalar el proyecto del Delfín heredero, aunque paralelamente dedicaron sus afanes a una vorágine patrimonialista sin llenadera, no había obra pública o licitación en compra de medicinas donde no tuvieran privilegiada injerencia, en todo ese menjurje el denominador común era “Andy” López Beltrán, en cuyo futuro figuraba la jefatura de gobierno de la CDMX para luego ascender a la presidencia de México. Durante el mandato presidencial de su padre todo caminaba sobre ruedas para el Delfín, una vez concluido el periodo presidencial de AMLO el proyecto para que “Andy” diera sus primeros pasos fue colocarlo en MORENA, sería como el sucesor del Rey Sol, siempre bajo el amparo de los “Abrazos, no balazos”.

Pero ¡Oh decepción! el Delfín, o no aprendió bien la lección o no está equipado para un eficiente desempeño en la cosa pública, y porque no es igual actuar bajo el amparo del padre protector que hacerlo ya a cielo abierto pese a todavía contar con redes de protección. Durante los primeros meses del actual gobierno, “Andy” fue un punto de referencia en el partido, aun traía parte del halo del poder heredado, como se mostró en el Zócalo capitalino con políticos haciéndole reverencias al ignorado paso de la presidenta. Su ya notable tendencia hacia el jolgorio se demostró con la difusión de su costoso viaje a Japón, que contrastaba con el propagandístico tema de austeridad propalado por el régimen, en una carta muy de su estilo justificó ese viaje por la necesidad de relajarse debido al cansancio originado por el agobiante trajinar partidista. Contribuyó al deterioro de su imagen su pésima gestión en el proceso electoral de Durango en 2025 donde reportó números rojos. Su decadencia política se aceleró a causa de su pasmosa inoperancia en el proceso electoral de Coahuila. Alguna señal que se haya recibido en el entorno gubernamental por información aportada desde Washington obligó a “Andy” a renunciar a la Secretaría General de su partido, y para proteger su ya muy abollado crédito político se trasladó a Tabasco a hacer campaña en busca de una candidatura a diputado federal para desde allí retomar el proyecto original, e intentar reinstalarlo en la cumbre política. Aunque electoralmente no encuentra ningún obstáculo en Tabasco para conseguir dicha candidatura, ignoramos si “Andy” avanzará en su propósito,  porque del momento actual, que versa sobre el retiro de la visa a “Andy”,  a junio próximo median 10 meses, es un largo periodo de tiempo durante el cual las “palomitas” y los acontecimientos podrían alterar  los designios políticos de este país.