El Día del Trabajo se instituyó el 1 de mayo de 1889 para invocar la lucha y reivindicación de mejores condiciones de vida y laborales, ya había acontecido la masacre del 1 de mayo de 1886 en Chicago. En México la primera celebración por este motivo fue el 1 de mayo de 1913, ya bajo la dictadura de Huerta, igualmente hubo consecuencias con la detención de los organizadores de aquel evento. La Casa del Obrero Mundial fue la Genesis del Movimiento Obrero Mexicano en el siglo XX, no se olvidaba la sangrienta represión habidas en Rio Blanco y Cananea. De ese turbulento semillero surgieron líderes obreros que pronto se convirtieron en actores políticos de relevancia: Luis N- Morones, fundador del Sindicato de Electricistas y de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) que llegó a afiliar a cerca de 2 millones de trabajadores en la década de los años 20 del siglo pasado. Surgió también Lombardo Toledano quien, junto con Fernando Amilpa, Jesús Yurén, Fidel Velázquez, impulsados por   el gobierno de Cárdenas fundaron la Confederación de Trabajadores de México el 24 de febrero de 1936, para menguar el poderío sindical de la CROM. Y lo lograron, a la vez de servir de apoyo político al gobierno cardenista. Lombardo fue el p0rimer dirigente de la CTM: 1936-1841; Fidel Velázquez de 1941-1947; Fernando Amilpa 1947-1950, y nuevamente Fidel Velázquez de 1950 hasta 1997, el más longevo líder sindical de este país, pero no el único.

El sindicalismo en México se ha caracterizado por liderazgos muy prolongados, un estudio de caso podría revelar las causas de ese fenómeno, uno fundamental es la pronta connivencia de lideres sindicales con el gobierno, cuya preocupación elemental radica en mantener tranquila y controlada a la clase obrera, y si el dirigente sindical aporta esa condición entonces se establece la sinergia entre ambas partes. Casos como el del dirigente de telefonistas, Francisco Hernández Juárez, quien en 1976 luchó por un “cambio democrático” en ese sindicato, de ese año a la fecha lleva ya 13 reelecciones. Víctor Flores, dirigente sindical de ferrocarrileros desde 1995, tres décadas lo contemplan, pese a las continuas acusaciones de fraude que operan en su contra. A la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), la dirigió Joel Ayala Almeida, por 26 años hasta su fallecimiento, lo sustituye en ese liderazgo su sobrino, Marco Antonio García Ayala, quien ha liderado el Sindicato de Salud por casi 16 años. En Veracruz nada de eso es extraño si recordamos el largo liderazgo de Juana Consuelo en el Sindicato de trabajadores del Poder Ejecutivo, o del recientemente fallecido “Papo” Levet, al frente del FESAPAUV, o de doña Eloina Vargas Merino, 33 años al frente del SETSUV. O la maestra Acela Servín, fundadora del SETSE, y para no variar a Ángela Soto de la Sección 26 del Sindicato de Salud. De 1950 a 1997 fue el lidera<go de don Fidel Velázquez al frente de la CTM, en Veracruz, quizás le haga competencia Ricardo Diz Herlindo al frente del Sindicato Estatal de Enseñanza Media. Interesante, sin duda, un tema para un estudio de caso, la causa: ¿subdesarrollo político? Pudiera ser.