La clínica-hospital del ISSSTE de la ciudad de Xalapa, desde hace un año, modificó su esquema de trabajo y mejoró el servicio, de tal forma que derechohabientes y dirigentes sindicales reconocen ese cambio que ha sido muy favorable.
Inaugurada en 1984, vino a resolver muchos problemas de salud, para las familias de los trabajadores al servicio del Estado del sistema federal, pero por razones diversas su funcionamiento se vino a menos y uno de esos factores fue la saturación de pacientes por el crecimiento de la población.
Los vicios dentro de la clínica-hospital también habían crecido, al grado de normalizar la escasez de medicamentos, la falta de voluntad de muchos trabajadores y el deterioro de las instalaciones cada vez era mayor.
Hacía falta liderazgo.
Hacía falta conocimiento administrativo.
Hacía falta voluntad a prueba de bomba.
Muchos ex directores preocupados por conservar su empleo dejaron correr ese tipo de situaciones anómalas, porque si proponían una iniciativa los acusaban ante sus jefes y amenazaban con manifestaciones y movimientos sociales, para dar de baja a ese “insolente” que pretendía cambiar las cosas.
En el mes de mayo de 2025 llegó a esa dirección el doctor Samuel Ferrer Palacios, nombrado por el director general Martí Batres Guadarrama y, de inmediato, hizo un recorrido por las instalaciones y observó cómo funcionaba un día de labores, es decir, obtuvo un diagnóstico para tomar las primeras decisiones y de inmediato muchos trabajadores se sorprendieron, pero él no se detuvo.
Apegado a la política en materia de salud, que lleva a cabo la presidenta Claudia Sheinbaum y el director general del ISSSTE, Martí Batres, inició sus labores. Traía un objetivo que ha venido cumpliendo con profesionalismo.
Encontró el drenaje colapsado, con fugas de agua y ese escenario ya era común al interior de ese edificio de Fraternidad 409. Contrató un camión váctor para limpiar a presión de agua esas cañerías y succionar lodo y residuos, encontrando toallas, pañales, guantes y otros productos desechables que parecía los arrojaban de manera intencional.
Revisó el cuadro básico de medicamentos y de inmediato surtió la farmacia, al grado que hoy tiene cubierto el 94% de medicamentos y si alguno falta lo surten en menos de una semana.
Si hubo reacciones de algunas personas, pero fueron más los buenos que lo buscaron para reconocer esas iniciativas y elementos de la delegación sindical de esa clínica saludaron y ofrecieron su apoyo, para continuar mejorando las condiciones materiales y laborales.
Hoy vemos médicos con bata, enfermeras y trabajadores de servicios generales con uniforme y la armonía se siente y se vive al interior de esa clínica.
Samuel Ferrer predica con el ejemplo, porque diariamente llega a las 7 de la mañana, hace su recorrido, platica con los pacientes, conoce sus demandas y personalmente participa en diversas acciones y se retira a las 9 de la noche o más tarde si es necesario.
Actualmente el hospital lo están pintando y, afortunadamente, ha tenido el apoyo de la superioridad para ir resolviendo esos problemas que diariamente se presentan.
Ferrer palacios ha desempeñado otros cargos relevantes a lo largo de su carrera profesional y ese estilo de ser ejecutivo, lo ha caracterizado siempre, aunque él sabe perfectamente que no a todos les van a gustar sus decisiones para mejorar el funcionamiento, no le preocupan esas reacciones porque su vocación de servicio la tiene muy definida y su voluntad es muy grande para enfrentar esos retos.
Más claro ni el agua.
