José Miguel Cobián

Es difícil que México salga del profundo agujero donde los mexicanos lo hemos metido… Ojo, yo no escribí que lo metió AMLO, Morena, PRI, PAN, PRD, los políticos, los presidentes de la república, gobernadores, alcaldes, senadores, diputados federales y locales, regidores, o funcionarios públicos en general. La responsabilidad es de los mexicanos en general, y de cada uno en particular.

Ya sé que no cae bien esta opinión. Todos los que se bañan en su supuesta superioridad moral aman culpar a otros, sin asumir la mínima responsabilidad. Sin embargo, es la única verdad. Sí, llegó Morena y AMLO al poder. Sí, ganaron la elección del 18 y la del 24 de manera abrumadora. Sí, hubo mano negra del estado en la del 24. Sí, la causa de que llegara AMLO hay que buscarla en lo que no hicieron, en lo mal que gobernaron los gobiernos anteriores. Y sobre todo, tenemos que asumir que el pueblo mexicano siempre estuvo callado, salvo honrosas excepciones. Una mayoría apática que dejaba y deja hacer lo que quieran a la clase dirigente, ya sea la clase política, la clase económica, la clase religiosa o la clase militar. Los pocos no apáticos, callaban y callan como momias cuando les conviene a su bolsillo o a sus metas y aspiraciones, y vociferaban cuando así convenía a sus propios intereses.

Hoy mismo, seguimos viendo la misma vociferación, sólo que unos a favor y otros en contra. Engañando y mintiendo a sus propios seguidores, porque de eso se trata, ¡de ganar la voluntad popular!, a costa de lo que sea.

Resulta penoso escuchar a esos que mordazmente critican una y otra vez, las mentiras del oficialismo y los errores del presente, pero al mismo tiempo, transmiten una y otra vez las mentiras de la oposición y defienden a capa y espada los errores del pasado. Y lo mismo en sentido contrario, esos que señalan con dedo flamígero los errores del pasado o las mentiras de la oposición, y al mismo tiempo defienden los errores del presente y transmiten las mentiras del gobierno.

Esa división en dos bandos, donde cada uno en medio de su fanatismo -y mucha ignorancia mezclada con soberbia-, se considera el defensor de la pureza, de la patria, de la verdad, de los valores humanos y en muchos casos, hasta de la voluntad divina, es lo que ha debilitado aún más, a los mexicanos.

La polarización no la inventó AMLO. El desprecio por el ¨otro¨, por el que no piensa como yo, tiene historia en México, por lo menos desde la independencia, en dónde la barbarie ocupó de nuevo un lugar preponderante, y dónde el fuerte abusaba del débil, sin el contrapeso de una corona, unos frailes y unas leyes, que intentaban buenamente proteger al indefenso. Si lo dudas, o me acusas de realista, busca información sobre cuántos indígenas había al comienzo de la guerra de independencia, y cuántos había cien años después, antes del inicio de la revolución.

Un pueblo civilizado participa activamente en los asuntos que competen a todos. Para ello en un mundo ideal, debería tener capacidad de analizar la realidad, comprenderla, comparar propuestas y optar por la mejor. En México, en los polos opuestos, en los extremos de oficialistas y opositores, no existe esa capacidad. En ambos grupos, lo suyo es lo blanco e impoluto, y en el campo del adversario todo es negro y sucio. Por eso hablé de soberbia al principio de este texto. En algunos casos, la soberbia del ignorante manipulado, y, en otros casos, (muy pocos), la soberbia del que posee conocimiento, pero defiende únicamente sus propios intereses, o peor aún, se une a una facción y muestra una imagen falsa de sí mismo, por conveniencias sociales o de otro tipo, es decir, un hipócrita que se traiciona a sí mismo en pos de una imagen pública ideal, que es la que aspira mostrar.

Así, todos los días, millones de tontos útiles, compartimos mentiras y medias verdades, con el fin de engañar a otros, y continuar manteniendo un espíritu de grupo, ¨Nosotros los buenos¨. Sólo que, ayudamos a otros, a los que crean las mentiras, a los que manipulan a las masas, a los que nos quieren usar como carne de cañón, en lugar de ayudar a buscar, y sobre todo, encontrar, el camino hacia un México mejor PARA TODOS.

Te sugiero analizar a detalle lo que te llega. Buscar la intención oculta. Comprobar si las predicciones que hicieron hace seis meses o un año, se cumplieron, o solo te engañaron, alimentando tu mente con información falsa que te alegra. La posverdad. Engañarte con lo que quieres leer o escuchar.

Los cristianos han escuchado ¨La Verdad Os Hará Libres¨. Los no cristianos entienden que conocer la verdad y la realidad, es lograr la verdadera libertad, dejar de ser manipulados, dejar de ser masa, y convertirte en un ser independiente, que trata de tomar sus propias decisiones.

Todos los días se construye el futuro. La mayoría prefiere no pensar, dejarse manipular y considerarse parte de un grupo, ¡del grupo de los buenos! No se dan cuenta de que en realidad pertenecen de manera voluntaria a otro grupo: puede ser ¨el grupo de los borregos manipulados¨, o incluso puede ser ¨el grupo de los que se traicionan a sí mismos, a sus principios, a sus ideales¨. Éstos últimos son los peores, porque son conscientes de su traición, son los peores judas.

¿Quieres pertenecer al grupo de los libres? Requiere más esfuerzo. Requiere preguntarte si lo que lees y quieres compartir es verdad, tiene bases razonables para creer que es un hecho o que puede pasar en el futuro cercano. O simplemente es algo que quieres leer, pero sabes que es falso. Una falsa esperanza, una falsa idea, etc.

No es fácil luchar contra las mentiras, contra la manipulación, contra los intereses mezquinos, contra la cobardía, contra el egoísmo y la soberbia. Esa es la lucha que debemos de dar, para que poco a poco, más mexicanos se sumen a la única lucha que vale la pena para un patriota, que es la lucha por que a todos y cada uno se le ofrezca y sobre todo, se le entregue una patria mejor en el futuro a corto y largo plazo.

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