En los Estados Unidos, nuestro vecino al norte, nuestro más importante socio comercial, nuestro más de todo, ha tenido sus elecciones y han decidido tener un nuevo huésped en la Casa Blanca.
Quien antes nos impuso un muro, – fue un muro humano al sur de la frontera-, quien nos calificó de todo lo peor, quien agredió y vilipendió cuándo y cuánto quiso, el multimillonario Donald Trump o Mr. Trump, el amo de la arrogancia, de la soberbia y de los disparates, ha visto llegar a su fin una era, un episodio de 4 largos años, en los que se vivió al borde del abismo.
Hoy, un nuevo inquilino habrá de arribar a la Casa Blanca, tan pronto el órgano establecido para determinar y calificar la elección, dé a conocer los resultados finales, aunque todo indica, de acuerdo con la información que ya le ha dado la vuelta al mundo, que Mr. Biden, es quien habrá de jurar con la mano en la Biblia, su arribo a la presidencia de los Estados Unidos.
Pero, lo anterior arriba anotado, no es una intromisión en las decisiones del pueblo norteamericano, Dios nos libre de semejante atrevimiento. Los habitantes de aquel país, son libres de elegir y de decidir a quién han de elegir como su máximo representante.
Sirva lo anterior, a manera de prologo introductorio para hacer una pequeña observación, con relación a la actitud del Estado Mexicano.
Y es que, pese a las evidencias hasta ahora mostradas en relación con el aparente triunfo de Mr. Biden, cuando las muestras de afecto y los saludos cordiales se le hacen presente al considerarlo virtual ganador de la contienda; diplomáticamente, hasta ahora, no hemos tenido la cortesía política, la que establecen los protocolos y cánones de la cercanía, de la añeja amistad y de los Tratados comerciales, para haber hecho una manifestación y tender la mano al que será el nuevo inquilino de la Casa Blanca.
Diplomáticamente, hay que decirlo, estamos perdidos. Lo cortés no quita lo valiente.
5mentarios. Por Petronilo Turrubiates.
Desde de adentro del propio PRD, ya le juegan las contras al actual dirigente de ese partido Sergio Cadena Martínez. Es un hecho evidente que, mientras el exalcalde de Catemaco, ahora dirigente del Sol Azteca, azuzado por la dirigencia nacional, anda acusando al acosador secretario de gobierno, un integrante de partido, desde Sayula de Alemán, aplaude, lanza loas y quema incienso a la Cuarta Transformación veracruzana. Si esa es la unidad que va a presumir don Sergio en las elecciones del 2021, ya se le augura un rotundo fracaso. Y, no se dude que en una de esas, hasta sus trapitos sucios le saquen a lavar durante el proceso electoral.
Sin nada que presumir ni que justifique su paso por la LXV Legislatura del Estado, la aun diputada de Morena por el Distrito VII de Martínez de la Torre, Adriana Esther Martínez Sánchez, ya presume su partida del Congreso “porque voy a ser alcaldesa de Martínez de la Torre” A decir de sus cercanos colaboradores, la legisladora, quien nunca cumplió las promesas hechas a sus paisanos, pretende no darse cuenta de que en la conocida capital mundial de los cítricos, nadamas no la quieren, no la soportan y se duda que pueda obtener los votos suficientes que la lleven a ocupar la silla municipal. A la legisladora morenista, si por algo la habrán de recordar por haber ocupado una curul en el Congreso de Veracruz, es y será por sus escándalos. En próxima entrega, las promesas incumplidas en el Distrito VII.
Duras son las críticas y señalamientos en contra del alcalde Coatepec, Luis Enrique Fernández Peredo, a quien sus propios coterráneos señalan como un pésimo alcalde, que no tuvo capacidad ni destrezas suficientes para emulsor ese municipio. Hoy, la tierra de María Enriqueta, luce un evidente abandono, sus calles destrozadas, la incesante ola delictiva que flagela a todos los coatepecanos y los problemas que desde siempre lo han rebasado, son la más fehaciente muestra de que el alcalde no tiene, aún, ni la más mínima idea de lo que tenía que haber hecho en el cargo al que llegó por los colores del PAN.
Parece ser que “alguien”, uno de esos funcionarios que en todo quieren y les gusta estar, menos en misa, le está quitando la chamba a la secretaria de Turismo, Xochitl Arbesú Lago, toda vez que ese funcionario anda realizando tareas que son de la competencia de la oriunda de Minatitlán, Ver. O sea, como se dice en el argot, a doña Arbesú Lago, le están comiendo el mandado y le están invadiendo la parcela, sin que ella se dé cuenta. De no poner la denuncia correspondiente de la invasión que le están haciendo en sus terrenos, al rato el invasor le estará “chapeando” y, en una de esas, hasta le nombra a una nueva propietaria de dicha parcela.
Tremenda es la rebelión que se le ha suscitado en la granja, al pastor del rebaño morenista en la LXV Legislatura, Juan Javier Gómez Cazarín, quien no ha podido controlar a sus propias huestes y ahí, están todos contra todos. El episodio de la semana que recién terminó, fue escenificado por dos morenistas, Maleno y Ríos Uribe, quienes se acusaron mutuamente y, así como que no quiere la cosa, pasaron raspando al mismo titular del poder ejecutivo y, pues ya encarrerados, hasta al aspirante a dirigir al partido color marrón en Veracruz, se pasaron a traer. Es evidente, pues, que el coordinador de la JuCoPo, carece de liderazgo hasta entre sus propios compañeros. El famoso “Carón” sueña y sigue soñando que es un gran pastor del rebaño morenista en la LXV Legislatura. Soñar no cuesta nada.
