Ayer, sin embargo, Javier Herrera reiteró que sí participará en el proceso electoral de 2024 pero no en la boleta para la gubernatura de Veracruz, pues aseguró que tiene muy claro que Rocío Nahle es quien aventaja todas las encuestas y la gente la pide para suceder al gobernador Cuitláhuac García, por lo que él buscará un escaño en el Senado de la República representando a su partido, el PVEM.
Pero otro morenista que en principio se apuntó también para la gubernatura y que recientemente anunció que buscará la senaduría, es el titular de la Secretaría de Educación de Veracruz, Zenyazen Escobar, quien se ha sumado al proyecto de Nahle y presuntamente contaría con el apoyo de más de la mitad de los 200 consejeros estatales de Morena con derecho a voto.
CISNEROS Y HUERTA, ¿PASARÁN?
Por cierto, en su edición de este lunes, el diario La Jornada publicó que, para sus procesos internos estatales, Morena regresará al formato que usó en 2021 y 2022, con 13 preguntas principales a las cuales se les asignarán distintos valores para determinar a los coordinadores estatales de Defensa de la Cuarta Transformación, quienes asumirán las candidaturas a las ocho gubernaturas que se definirán en 2024, así como la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
De acuerdo con la versión del diario capitalino, el más afín al obradorismo, el martes pasado el dirigente nacional del partido guinda, Mario Delgado, confirmó que el cuestionario que se usará para los procesos estatales no será el mismo que se utilizó en el proceso nacional, ganado por Claudia Sheinbaum, sino que volverán al formato anterior.
A diferencia de la encuesta para el proceso interno nacional, en la que 75 por ciento del resultado se basaba en una sola pregunta, para los procesos estatales los cuestionarios cuentan con una serie de preguntas de conocimiento general de los participantes, como el tipo de medio de comunicación al que más recurre, la percepción sobre la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador y la preferencia de voto por partido.
Sobre los aspirantes, el cuestionario incluye preguntas sobre si el encuestado conoce a cada uno, si lo relaciona con Morena o con qué partido lo identifica, así como si tiene una opinión buena, regular o mala del aspirante.
Asimismo, se pregunta si se considera honesto al aspirante, si respeta los derechos de las mujeres, si es cercano a la población, si conoce la entidad que busca gobernar, si cumple con sus promesas y si es un buen candidato, para finalmente consultar si votaría por él, y quién de la lista debe-ría asumir la candidatura. Cada una de las preguntas representan entre 0.25 y 2.75 puntos.
