Matices Políticos / Por Valeria Marcial

Aún no empiezan las elecciones 2026-2027 y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ya recibe, con mayor intensidad, los golpeos por los desatinos y la corrupción con que algunos funcionarios públicos afines a la Cuarta Transformación se han conducido durante estos años de poder.

Cierto que el poder desgasta. Pero la verdad devela las mañas de quienes son corruptos. Los tiempos de ahora no dejan lugar a la opacidad y los mexicanos no son tontos ante semejantes acciones fuera de la ley, aunque intenten, mediante leyes, aplacar las conciencias de los mexicanos que tienden a reflexionar sobre la política nacional.

A ocho años de un gobierno de izquierda, las malas elecciones de funcionarios públicos pesan sobremanera, pues comienzan, a marchas forzadas, las pesquisas contra quienes han metido la mano al cajón; contra los de su misma especie, los que caminaron juntos y salieron a las calles a buscar llegar al poder con la 4T.

Salir a reconocer, a través de la Fiscalía General de la República, que hay una compleja red criminal dedicada al contrabando, dispersión y distribución de combustible, realizada vía marítima y dentro de las aduanas del país, conocida como la red de “huachicol fiscal”, que opera en varios estados al menos desde 2024, en la que participó el contralmirante Fernando Farías y 15 ex funcionarios más, debió ser una decisión difícil. Pero se tuvo que tomar como medida para disminuir los señalamientos contra un gobierno al que se acusa de solapar, encubrir y justificar la corrupción.

Después de todo, es necesario que la opinión pública se centre en otras personas y se deje de lado a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, por el caso de la visa. Una noticia que se hizo pública, aparentemente, con la intención de controlar la narrativa.

Los hoy gobernantes tienen un compromiso moral, un pacto de hermandad y un agradecimiento eterno con el presidente AMLO, además de la determinación de proteger a su linaje, pues fue él quien dio paso a esos políticos de izquierda que durante años fueron reprimidos por los neoliberales y a quienes no se les permitió ascender al poder, llegar a lo que son hoy: el poder en su máxima plenitud.

Ahora que el gobierno busca callar a los críticos con su Ley del Derecho de las Audiencias, disfrazada de defensa legítima, resulta más claro que pretenden silenciar las voces en los medios de comunicación tradicionales y en las distintas plataformas tecnológicas a las que millones de mexicanos tienen acceso día a día.

Todo ello, para evitar que se sepa la podredumbre y, así, obligadamente, tengan que detener y encarcelar a quienes, mediante la corrupción, han coadyuvado con dinero sucio a afianzar el poder de la Cuarta Transformación. Porque no es un secreto que el dinero también se encauza hacia las campañas para mantener el control gubernamental.

Por último, queda claro que el esquema presentado por la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, es más una confesión de parte de lo que las áreas de estrategia y contención realizan en las distintas oficinas gubernamentales y en las áreas de Comunicación Política, en los famosos Cuartos de Guerra con candidatos y políticos.

¡Gracias por leerme!