La marcha del oposicionismo político anti-PRI en México inició en el norte de la república y poco a poco fue permeando su posicionamiento en ciudades capitales, primero, gobiernos estatales después, hasta arribar a la cumbre presidencial en el 2000. La geometría política nacional se fue nutriendo con gobiernos de izquierda y de derecha en convivencia con el centro, representado por el PRI. Uno de los primeros “campanazos” político-electorales se produjo en Mérida, cuando en 1968 Víctor Correa Rachó candidato del PAN a la alcaldía de Mérida logró la alcaldía. Ese triunfo electoral lo aprovechó el PAN para postularlo en 1969 al gobierno de Yucatán, pero fue derrotado por Carlos Loret de Mola Mediz, del PRI, aunque el PAN y Correa Rachó alegaron fraude electoral. Esa fue una ominosa señal para el PRI de que su poderío no era invencible. Esa hipótesis se confirmó justo en la otra península mexicana, al norte de la república, cuando en 1989 el PRI tuvo que reconocer su derrota ante el PAN por la victoria de Ernesto Ruffo Appel, quien se convertiría en el primer gobernador de oposición en México. Esa victoria se produjo justo un año después de la complicada elección presidencial de 1988, cuando el Frente Democrático Nacional alegó haberle ganado al PRI la elección presidencial. Un supuesto que se adueñó de la narrativa antipriista cuyo postulado fue un hipotético triunfo sin comprobante alguno. La elección estatal de Baja California lo comprobaría un año después: en esa entidad, en 1988 la votación favoreció mayoritariamente a Cárdenas, dejando en segundo y tercer lugar al PRI y al PAN, respectivamente. No obstante, un año después, el PAN ganó la gubernatura al PRI, la votación dejó en tercer lugar al Partido de la Revolución Democrática.
En realidad, ese triunfo panista, bastante destacado por tratarse de una gubernatura tuvo efemérides que dan fiel testimonio del avance político de la oposición, precisamente en el norte de la república. En 1983 se celebraron en Chihuahua elecciones municipales, la clase empresarial inconforme con la conducción del gobierno en materia económica encontró en el PAN la vía idónea para expresar su descontento. Aprovechando esa circunstancia Francisco Barrio Terrazas fue invitado por el PAN para competir por la alcaldía de Ciudad Juárez y la ganó con subrayada mayoría de votos sobre el PRI, fue un significativo avance de la lucha opositora del PAN porque en ese mismo periodo electoral Luís H. Álvarez ganó la alcaldía de la capital de Chihuahua. Por cierto, don Luis H. Álvarez alcanzó la presidencia del PAN en 1987 hasta 1993, periodo durante el cual el PAN ganó las gubernaturas de Baja California, Chihuahua y Guanajuato. Después vendrían Michoacán, Zacatecas y Tlaxcala para el PRD, comenzando a desgranarse el poderío priista, aceleradamente cuando perdió la presidencia de la república en 2000. Así, de Norte a Sur la oposición fortaleció su poder territorial, el PRI se fue deteriorando, el PAN perdió bríos y en esa circunstancia los sorprendió Andrés Manuel López Obrador, a quien después de infartarse dieron por muerto. La historia a continuación es más reciente, Peña Nieto terminó por desvanecer al PRI, la corrupción, la desigualdad y el enojo social abonaron el sendero que AMLO recorrió sembrando sueños, que ojalá no se conviertan en pesadillas.
