Lo ocurrido en Tatahuicapan, en la semana próxima pasada, donde los pobladores de aquella región, pertenecientes al partido Movimiento de Regeneración Nacional, MoReNa, literalmente, al grito de “rata, tranza, traidor” corrieron al dirigente de dicho partido a nivel estatal, Esteban Ramírez Zapata, deja como evidencia una sola cosa: el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador, va en franca caída y sin paracaídas.

La expulsión-corretiza a un dirigente de un partido en político, al menos en Veracruz, de hecho, es algo insólito e inédito. Que sepamos, y mire que tenemos un buen rato de andar en estos menesteres de la política, nunca habíamos tenido conocimiento de un acto similar. Y menos cuando el partido está gobernando.

De los insultos al dirigente morenista en Veracruz, los pobladores de aquella alejada región, pasaron a los calificativos maternales y palabras más altisonantes, las mismas que recibió Ramírez Zepeta, con una sonrisa bastante fingida.

Ahora bien, ofender de tal manera a un dirigente partidista, cuando es el partido que gobierna la entidad, deja constancia que, de forma a colateral, el mensaje va más allá del dirigente, que no líder, del partido.

Los “servicios de inteligencia” con los que no cuenta el gobierno veracruzano, debieron de advertir y poner sobre aviso a Ramírez Zepeta de que no debía de asistir a una zona donde su presencia es non grata y, por no haberle puesto en conocimiento, la expulsión-corretiza que miembros de su propio partido le propinaron, no sin antes endilgarle los recordatorios familiares más exquisitos de los que puede y sabe hacer uso todo veracruzano, y más cuanto esta encanijado.

Y, más a fondo, “los servicios de inteligencia” con los que no cuenta el gobierno del estado, a estas alturas ya deben de saber quién y por qué se fraguó ese mal recibimiento y la feroz despedida para quien tienen dirigiendo el partido Morena en Veracruz.

Porque, hay que anotar, en política no hay casualidades, sino circunstancias las que generan acciones que demuestran la causalidad de hechos que exhiben la fragilidad de un instituto político; por lo que, a estas alturas, ya se debe de tener el nombre, domicilio y hasta el número del INE de quien se atrevió a fraguar una acción de una dimensión que exhibe al partido gobernante y deja mal parado a todo el morenismo estatal.

Y si a toda acción, de acuerdo con la tercera ley de Newton, tenemos que existe una reacción, luego entonces, los “servicios de inteligencia” que no tiene el gobierno del estado, deben de tener por presentado al responsable de la acción que provocó la expulsión-corretiza de Esteban Ramírez Zepeta allá en Tatahuicapan.