Estamos a casi un año de las elecciones locales y federales. 13 meses para ser mas exactos. Y lo que aquí venía comentándoles sobre los problemas internos de la cuarta transformación, que muchos lectores los negaban en correos electrónicos que me hacían llegar, hoy, por lo que vemos y leemos, apuntan a ser insalvables.
No me referiré en esta columna a los problemas que MORENA enfrenta a nivel nacional, que son peores a los que en Veracruz vive ese instituto político, pero que irremediablemente afectaran también la convivencia de sus militantes, la designación de sus candidatos a diputados locales y federales, y desde luego, primordialmente, sus resultados la noche del 6 de junio.
Mas adelante, en otras colaboraciones hare referencia a como el mundo se le viene encima al partido de don Andrés Manuel López Obrador en el país. Por hoy me ocupare de Veracruz, porque las diferencias que viven las distintas tribus que allí cohabitan ya no pueden discutirlas internamente, y saltan a la calle las descalificaciones, las acusaciones de corrupción de unos contra otros, anunciando un enfrentamiento de terribles consecuencias políticas e, irremediablemente, de amargos desenlaces electorales.
Veamos: Al pleito no de meses, sino por lo menos de dos años que ya traían la gobernadora Rocío Nahle con el senador Manuel Huerta, que no solo no han podido superar, sino que se ha acrecentado con el paso del tiempo, ahora se suma la declaratoria de guerra del maestro Atanasio García Durán, padre del exgobernador Cuitláhuac García, y viejo luchador de la izquierda en Veracruz, ex diputado local y presidente del Congreso cuando militaba en el PRD, contra la gobernadora, que hizo que surgieran cientos de opiniones inmediatas de diversos actores políticos morenistas, descalificándose unos contra otros.
Imposible sería aquí dar paso a unas y otras por el peso de quienes las vertieron, pero lo que si es posible afirmar es que se están dando tan duro, con descalificaciones y acusaciones de corruptos y ladrones, que nos avisan que la selección de sus 30 candidatos a diputadas y diputados locales será una pelea a morir para conseguirlas dichas tribus, sin restarle importancia también a las 19 federales que tiene Veracruz.
Sobraran las acusaciones de unos contra otros, y dependiendo de que grupo las consiga, vendrá la venganza de los otros cuatroteros para en la campaña desprestigiarlos frente a la opinión publica, y ejecutar acciones tendientes todas a que la población los crucifique, llevándolos a la derrota el día de la elección.
Su ADN siempre ha sido ese, el del enfrentamiento interno, el de las acusaciones mutuas, el de calificarse puristas todos y corruptos y hampones otros. Así operaron cuando militaban la mayoría en el PRD y otros mas en el PRI, y sus hojas de presentación allí están: destruyeron al primero y el segundo esta a un paso de perder su registro también.
Difíciles semanas se le vienen encima a MORENA-VERACRUZ porque justo el próximo mes de junio, pasadito el mundial de futbol, iniciarán su proceso definitorio para postular a sus candidatas y candidatos a legisladores veracruzanos, así como los 19 federales, y a como se están sacando los pecados de su quehacer político públicamente, ningún asomo de reconciliación se observa.
Estamos en los prolegómenos de ser testigos de aquí al domingo 6 de junio del próximo año, de ver la crónica de una batalla campal de sobrevivencia, del que hasta la pasada elección federal de 2024 se veía imbatible el partido MORENA.