La reunión palaciega entre la presidenta Sheinbaum y legisladores de su Movimiento da indicios de otro paso más hacia la elección 2027 según la convocatoria presidencial para que los legisladores de su partido hagan presencia territorial en sus respectivos Distritos para explicar su lucha contra en defensa de la soberanía nacional y contra los “entreguistas”, o sea, la oposición. Al escuchar esa arenga se evoca el diferendo histórico en el siglo XIX entre liberales y conservadores, entre entreguistas y nacionalistas, sin duda un discurso ya añejo y sin significado actual porque nada de lo de ahora se asemeja a aquel entonces.
Calificar de “entreguistas” a quienes opinan que el gobierno de México carece de la fuerza necesaria para enfrentar a la delincuencia organizada es solo un sofisma para uso electoral, pero como en política incluso ese recurso es productivo se le utiliza para minimizar al adversario. Y porque, además, el adversario, la oposición partidista en este país carece de ánimo, esta adormilada y no presenta batalla alguna su mutismo adormilado favorece la agresión en su contra. Y por esa actitud pasiva la ciudadanía que está consciente del retroceso político y social del país queda sin opciones para manifestar su inconformidad por la vía pacífica del sufragio popular. Pierde por default. Pronto veremos al morenismo exaltar “las bondades” de su Movimiento ante una ciudadanía que no mirando más que sombras en el camino contempla el resplandor del cielo, dijera Díaz Mirón.
