En repetidas ocasiones la presidenta Claudia Sheinbaum se ha manifestado en contra del nepotismo, además, ha promovido reformas constitucionales para que funcionarios y políticos no hereden cargos públicos a sus hijo, sobrinos o nietos.
En la política nacional y, seguramente en otros países, las señas, las insinuaciones o tan solo los gestos tienen un gran valor para el resto del equipo, es una lectura que forzosamente tienen que aprender quienes se dedican a esta actividad y los que no logran entenderlo, sencillamente se van rezagando o de plano son ignorados.
A veces no es necesario girar una instrucción por escrito, tan solo una mirada, una sonrisa o una palmada en la espalda está confirmando o negando una petición. Eso lo han aprendido los que han buscado candidaturas.
Bueno, si la presidenta dice que no acepta el nepotismo, se supone que el resto de su equipo lo debe entender y llevar a cabo esa acción, pero eso no es lo que está sucediendo en el estado de Veracruz.
En una de sus conferencias mañaneras del pueblo, Claudia Sheinbaum destacó que, respecto al nepotismo, el límite de consanguineidad y la restricción abarca hasta el cuarto nivel de parentesco. Esto incluye explícitamente a esposas, cónyuges, padres, hijos, hermanos, primos y tíos.
Que los sobrinos del ex presidente Andrés Manuel López Obrador (Erandi Isabel, Tarheni Andrea y Pedro Arturo López Herrería) estén trabajando y en la nómina del Gobierno del Estado, refleja que no se está interpretando debidamente la política en esta materia que propone la presidenta.
Como la información viaja a la velocidad de la luz, es evidente que la presidenta está enterada de lo que sucede en tierras veracruzanas y su próxima visita será el 10 de septiembre para presentar su Segundo Informe de Gobierno.
Como siempre los veracruzanos sabremos darle la bienvenida y esperamos que ahora sí salude a todos los presentes en esa ceremonia que se realizará en la zona conurbada.
Más claro ni el agua.
