* Experredistas al agandalle de la dirigencia hoy, y de las candidaturas mañana
* La sospecha de la mano de los Yunes de El Estero tras Rogelio Franco
El partido Somos México en Veracruz puede que antes de nacer ya tenga fracturas.
Supuestamente el domingo 5 de julio se elegirá a la dirigencia estatal de ese partido en Veracruz y desde ahora ya hay un grupo de experredistas dispuestos al asalto del poder, para quedarse con la organización naciente, las prerrogativas que tendrán del Organismo Público Local Electoral de Veracruz y con la imposición de candidatos para las diputaciones locales el próximo año.
De hecho, esta captura de la estructura partidista que intentan algunos perredistas de antaño, puede provocar que en el 2027 Somos México sea sólo un membrete, con poca participación y presencia política.
La ambición puede hacer que maten al partido antes de que nazca.
Vamos por partes.
Somos México se crea por el impulso del experredista Guadalupe Acosta Naranjo, quien tiene a un cuerpo cercano de militantes de partidos políticos, pero en el cual ha incorporado a muy pocos integrantes de la sociedad civil.
En cambio, se muestra “magnánimo” cuando anuncia en este momento, que parte de las candidaturas de representación proporcional, un 20%, se entregarán a madres buscadoras, defensores de derechos humanos y representantes de diversas causas sociales.
Está bien, un 20%.
En Veracruz son 20 diputados locales los de mayoría, que es el número de aspirantes que cada partido debe postular el próximo año.
Un 20% de esa cantidad son 4; o sea que en la lista de 20 meterán a 4 representantes de la sociedad. Pero si los ponen a partir del número 3, es probable que ninguno entre a la Cámara de Diputados, porque se ve difícil que Somos México pueda tener más allá de un 5% de la votación total el próximo año.
Somos México utiliza a la “Marea Rosa” del 2024 para tener una base social, compuesta de inconformes con la presencia de Morena en el poder.
Pero esa base social tampoco está contenta con el actuar de los partidos políticos de oposición, porque han mostrado que su interés sigue siendo el reparto del botín, de las posiciones, del tráfico de influencias con el poder. Y cosas por el estilo.
Si Somos México en Veracruz queda encabezada por experredistas, la percepción social de inmediato será que toman el partido por asalto para buscar otra vez esos ladrillos de poder en los cuales subirse.
Porque además algunos de ellos tienen antecedentes políticamente cuestionables.
De hecho existe:
LA SOSPECHA DE LA MANO DE LOS YUNES DE EL ESTERO TRAS ROGELIO FRANCO
La principal figura de los antiguos cuadros del PRD en la conformación de Somos México en Veracruz es Rogelio Franco Castán, quien fue secretario de gobierno en el bienio de Miguel Ángel Yunes Linares, y luego perseguido político en el sexenio de Cuitláhuac García como gobernador de Veracruz, precisamente por esa posición.
Hoy Franco Castán es consejero nacional de Somos México.
Junto a él van Celso David Pulido Santiago, Julián Javier González Suárez y Juan Carlos Krause Rivera.
Celso Pulido y Juan Carlos Krause fueron dirigentes estatales del extinto Partido de la Revolución Democrática, al igual que Rogelio Franco Castán.
Pues bien, ya mostraron que no fueron capaces de mantener a flote un partido que tuvo tanto auge como el PRD, ¿cómo esperan que ahora alguién considere que pueden sacar adelante un proyecto como Somos México?
Pero además tanto Celso Pulido, como Julián Javier González Suárez, fueron funcionarios en el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, al igual que Rogelio Franco Castán.
Rogelio Franco fue secretario de Gobierno; Celso Pulido fue Jefe del Departamento de Organizaciones y Partidos Políticos de la Dirección General de Desarrollo Político de Veracruz, de la Secretaría de Gobierno, precisamente; Julián Javier González Suárez, fue subdirector de Planeación y Autorización de la Dirección General de Transporte.
La sospecha de que atrás de ellos se encuentra Miguel Ángel Yunes Linares es, tanto por sus antecedentes laborales, como porque hasta ahora no han dicho una sola palabra que atente contra la imagen del mismo, a pesar del evidente cambio de bandera que hizo junto con su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez hacia Morena, partido al cual -supuestamente- se van a oponer.
Este grupo identificado plenamente con Rogelio Franco está recorriendo el estado, tratando de posicionarse, ya, como la dirigencia estatal de Somos México.
Juan Carlos Krause Rivera se presenta como coordinador político de Somos México; Celso Pulido dice ser también coordinador político de Somos México en Veracruz y consejero nacional; y Julián González Suárez, se dice integrante del Consejo de Somos México.
Bien posicionados ya los cuatro.
FRACTURA EN “SOMOS MÉXICO” ANTES DE NACER
Pero…
Va de nuevo, ¿qué confianza pueden generar entre la ciudadanía si vienen de un partido que desapareció y del cual fueron parte de sus cuadros directivos?.
¿Se dan cuenta cuánto sospechosismo se puede levantar y cuanto golpeteo hacia el partido se puede dar por los vínculos reales o no que se maneje que tienen con los Yunes de El Estero?
Dicho en una sola oración o pregunta:
¿Son conscientes del daño que pueden causar si insisten en su intención de agandallarse la dirigencia estatal de Somos México en Veracruz?.
¿Han medido el impacto que puede haber en Somos México si la parte ciudadana se desilusiona de entrada y se retira?.
¿Han visualizado en algún momento que están provocando una fractura en “Somos México” antes de nacer?
Para la asamblea de este domingo a quien manejan como la figura a imponer es a Julián González Suárez, tal vez el más cercano de todos a Rogelio Franco.
Entre sus mismos excompañeros de partido, que ellos como grupo han desplazado, se menciona que Julián González sería el títere de Rogelio Franco, y por tanto la correa de transmisión para manejar los intereses de los Yunes de El Estero en ese partido.
Julián González es el que menos presencia política tiene de los tres. Oriundo de Xico, tiene también antecedentes no muy claros, o turbios, depende de cómo se le quiera ver y definir.
Julián Javier González, es dueño del hotel Rancho Morey, un exclusivo espacio en medio del bosque mesófilo de montaña en las faldas del Cofre de Perote.
Aficionado a los carros de lujo, Julián González también es empresario inmobiliario pues levantó en Xico el fraccionamiento Las Moras.
Ya ha pasado tiempo de cuando era panista y logró que lo hicieran regidor en la administración de Luis Alberto Pozos Guzmán.
Después fue secretario del ayuntamiento, en la administración de Lorenzo Pozos, que es la etapa en la que se menciona que se adueñó de los terrenos donde construyó luego el fraccionamiento Las Moras.
En esa época se dio también el escándalo por que su señora madre se fue a Medellín, Colombia, por “invitación” de ese ayuntamiento, pero como representante de Xico, junto con otras personas.
Julián González dijo que su madre “jamás viajó ella con gastos pagados y mucho menos erogados por el ayuntamiento”.
De las otras personas que fueron, dijo desconocer “si el Ayuntamiento asumió los gastos”.
De ahí se fue a la subdirección de Transporte del gobierno del estado, donde corrieron ríos de dinero (por las vías oficiales, claro) con el reordenamiento público del transporte que ordenó la administración de Miguel Ángel Yunes Linares.
Con Celso Pulido, uno de los pasajes obscuros se dio en 2011, cuando terminaba su periodo como dirigente estatal del PRD, pues amenazaron con tumbarle la asamblea de Consejo para la renovación del cuerpo directivo, porque le encontraron una firma falsificada, lo que abrió la sospecha de ¿cuántas firmas más se habrán falsificado?
Ese fue el año en el que Juan Carlos Krause Rivera se convirtió en el dirigente interino estatal, precisamente por los conflictos que se armaron y que se mantuvieron, en la disputa por el poder estatal en el PRD.
Incluso Celso Pulido estuvo a punto de la expulsión del PRD porque junto con otros perredistas trataron de darle golpe de estado a la dirigencia avalada por el comité nacional y por los laudos electorales, que encabezaba Juan Vergel.
Eso sin contar con la cercanía que le atribuían a Fidel Herrera.
Estos antecedentes muestran una peligrosa tendencia a la centralización del poder por parte de este grupo, una práctica que de repetirse llevaría rápidamente a Somos México a fracturas que podrían minar su existencia, por lo menos en el estado, hasta casi su extinción.
Quienes aspiran a ser los místicos de ese partido no deben confundirse, pues la ciudadanía tal vez no se vuelque en su favor si se observan los vicios del reparto del poder y prebendas que se han visto en otros partidos.
Si quieren tener la confianza de la sociedad civil, deben dejar paso a figuras de la misma, que la representen.
Los terrenales observan, con su credencial de elector en mano y sus inconformidades en ristre.
De la forma en que se dirija a Somos México, dependerá de cómo actúen los ciudadanos.
Sobre todo esos que no son fácilmente manipulables por la vía del clientelismo electoral.
