Desde San Andrés Tuxtla, la llamada Suiza Veracruzana, nos informan que el aún alcalde Octavio Pérez Garay, ya no sabe a qué santo encomendarse, cuando observa cómo se acerca el final de su administración municipal. Alicaído y con la desesperación reflejada en el rostro, “Tavo” busca la sombra del árbol para que no le dé duro el sol. Convertido en alcalde por la vía independiente, hoy lo mismo se acercó a los azules que comanda el “Chapito” Guzmán que con los morenos que dice representar “El carón” Juan Javier Gómez Cazarín, con quien se le vio posando en una foto desde el balcón del palacio municipal. Pérez Garay, nos dicen, ha abierto musgos flancos y los conflictos, según pasan los días, van en aumento, lo que permite avizorar que solamente una salida negociada al más alto nivel, podría dar seguridad a la salida del munícipe sanandresino. En caso contrario, nadie sabe qué es lo que vaya a pasar con el futuro de “Tavo”, el hijo de Marina Garay.

Ha causado estupor ver a la candidata panista con licencia y aspirante a diputada federal por Veracruz, María Josefina Gamboa Torales, quien sin empacho y sin el menor rubor anda pidiendo, solicitando, casi mendingando el voto de los porteños para convertirse en diputada federal y partir a San Lázaro. Y decimos que causa grima ver a la güerita diputada con licencia, porque hoy, cada vez que se acerca a los colonos, comerciantes o a quien se le cruce en su camino, les suelta tremendos choros diciéndoles que va a tramitar esto, que va a pugnar por aquello y que va a legislar para que tengan mejores calles, mejor esto, mejor lo otro y por promesas, no se detiene. El detalle es que la ahora candidata panista, en los dos periodos que ha estado fungiendo como diputada local, ni siquiera de compras había ido al Mercado Malibrán, mucho menos se había acercado a las colonias adonde ahora está llevando costales de promesas que, desde ahora se sabe, será difícil que vaya a cumplir. Se antoja difícil que la protagonista panista gane, máxime que sus resultados, en números, no le son nada favorables. Al tiempo.

Con reformas – la mayoría- que le han mandado al bote de la basura, con severas reprimendas por parte de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con cuestionamientos en cuanto hace  al manejo discrecional de los recursos y con una total falta de coordinación así como la falta de liderazgo en la Legislatura local, Juan Javier Gómez Cazarín, el mismo que afirmó que su señor padre “a huevo sería alcalde de Hueyapan de Ocampo”, anda en la odisea de querer ser de nueva cuenta diputado local y en su deliriums tropical, busca ser electo por el distrito de los Tuxtlas. Sin un ápice de conocimiento en el terreno legislativo, sin más habilidad que su suerte para haber entrado a una tómbola y resultar electo diputado local, a quien conocen como “El carón” mantiene en su imaginación la esperanza de que de nueva cuenta será legislador –sin legislar- y, lo peor, que volverá a ser el pastor de Morena en la nueva Legislatura.  Anda errado el diputado que antes se dedicara a la venta de carros en Coatzacoalcos.

El campo veracruzano en su peor momento, los campesinos, idem, sin embargo, el brillante ingeniero Eduardo Cadena Cerón, el mandamas de la Sedarpa, el que, al parecer sabe de agricultura y de ganadería lo mismo que de astronomía y física cuántica, no sufre, no se acalora y, por ende, lo que ocurra con el agro en Veracruz, le viene valiendo una pura y dos con sal. Ejemplos de los anterior, brotan de la misma manera en que ahora, por el estiaje, caen las reses, sin que los ganaderos puedan hacer algo ante la falta de ayuda; ayuda que suplican, gritan y claman pero que nunca llega. El campo en Veracruz, otrora orgullo de los productores y ejemplo a nivel nacional, ha venido decayendo de una forma estrepitosa y, cual bola de nieve lanzada desde la cima de la montaña, se ha  convertido en una gran masa polar difícil de frenar. Desde la llegada del ahora titular de la Sedarpa, mientras la producción agropecuaria se ha agudizado y vendo a menos, los problemas se han incrementado y todo hace indicar que ello ya es irreversible.

Salió humo blanco del partido MORENA en Xalapa y las dudas que se tenían acerca de quién sería el candidato a alcalde de la ciudad capital han quedado despejadas y ha resultado ser el exsenador Ricardo Ahued Bardahuil quien finalmente se ha alzado con la victoria y ha resultado ungido candidato a la presidencia municipal.  Era secreto a voces que el empresario, exalcalde, exdiputado local y federal, seria electo de manera definitiva como aspirante a la silla municipal, toda vez que en su persona concurren elementos que lo potencializaban, desde el inicio de la contienda interna, como el más viable contendiente a la silla principal del edifico ubicado frente al Parque Juárez de Xalapa. Con un alto porcentaje de preferencias, con un amplio conocimiento de la problemática que prevalece en la ciudad, sus colonias y congregaciones, Ahued Bardahuil lleva ya un buen margen de avance sobre quienes sean los otros aspirantes, lo que, de hecho, le hará obtener el triunfo el próximo 6 de junio.