Lo están cercando, pero aún no lo tienen. Le buscan, le buscan y le siguen buscando.
Hace unos meses fueron a chapear el traspatio del hijo que gobierna el puerto más importante de México; luego, le endilgaron el faltante o desvío de unos recursos y que sería obligado a solventar.
A otro de los hijos, que pretende heredar la silla de su brother, ya le sacaron a relucir hasta la falta de domicilió, lo cual, de acuerdo con la ley es un impedimento para ser registrado.
Hace apenas unos días, hasta la suegra del actual alcalde, salió al escenario al ser señalada por el propio mandamos veracruzano de haber utilizado sus influencias para recibir la vacuna del SRAS-CoV-2. El desmentido, junto con los calificativos endilgados en contra del Ejecutivo, estuvieron de antología. Quedan registrados en la historia del territorio.
La persecución sigue. Parece no tener final.
El nombre de un tuxpeño distinguido, operador financiero y hombre de las máximas confianzas del perseguido, a quien se señala también en un presunto mal manejo de recursos provenientes de la Federación y al que podrían estar llamando dentro de unos días, con la poco ortodoxo método de una detención, con todo el aparato de difusión encima. El protagonismo, pues.
La semana recién pasada, en Tuxpan, con la utilización del aparato ex profeso para ello, el exdirigente de un partido político, personaje allegado a la familia que habita en un Estero, fue detenido y trasladado a instalaciones policiacas de aquel puerto. Fue secretario de gobierno en el gobierno próximo anterior.
Al exfiscal general, quien salió huyendo de Veracruz y se encuentra sólo Dios sabe dónde, se le continúa buscando y la cacería no habrá de concluir hasta en tanto no lo atrapen y lo traigan a una cárcel veracruzana ubicada por el rumbo de Coatepec.
Al jefe del clan, le exhiben de nueva cuenta los demonios del Edén y los señalamientos van a arreciar durante estos meses que antecede a la elección de junio.
Lo están cercando…¿caerá?
