El llamado sexo débil resultó más fuerte y amenazante para la 4T.
Tan contundente es la presencia y demandas de las mujeres mexicanas que lo “mejor” fue blindar la casa presidencial .
Emulando al expresidente Donald Trump, de Estados Unidos, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, de México, mandó levantar un muro metálico infranqueable el día 8 de marzo, día de la mujer, para evitar que las manifestantes femeninas le faltaran al respeto lanzando alguna bomba al Palacio Nacional.
Cuando se construye un muro es para marcar una división, es para separar un sitio de otro, es para poner límites y, en este caso, el Presidente López Obrador mandó levantar un muro para marcar distancia y no llegaran hasta él.
Este régimen, está claro, es antifeminista .
Aunque el Presidente de México se declara humanista, y esto incluye ser feminista, cabe aclarar que ser humanista no es sinónimo de feminismo.
Humanista, de acuerdo con la Real Academia es: “una persona instruida en las letras humanas”, y feminismo es: “movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”.
Luego entonces, lo manifestado por el Ejecutivo en su soliloquio matutino de “ser humanista incluye ser feminista “, no es ni lo uno ni lo otro.
En México hay más mujeres que hombres, el 53% de la población, el 39.6%, somos quienes participamos en el mercado laboral y el 15% de los hogares tienen como sostén una mujer.
La inequidad y sometimiento de las mujeres en nuestro país es ancestral, al mismo tiempo que estructural.
Hoy en día se usa a las mujeres en el discurso político para lucrar con su voto, pues en las elecciones acuden siempre más mujeres que hombres a las urnas.
México carece de políticas públicas en materia de género.
Cada 24 horas hay 10.3 feminicidios, pero eso no significa nada para el Presidente López Obrador. En su discurso las menosprecia, si luchan por una causa las llama politiqueras manipuladas por el conservadurismo y por sus adversarios, en pocas palabras, no ve ni oye el clamor de las mujeres.
La manifestación reciente para conmemorar el día internacional de la mujer en la Ciudad de México fue muy
numerosa a pesar de la pandemia. Desfilaron con pancartas, con los nombres de sus mujeres muertas o desaparecidas, violadas y golpeadas.
Sobre el muro metálico color negro que resguardaba el Palacio se escribieron con blanco los nombres de las mujeres sobajadas, se pusieron ofrendas florales y veladoras en memoria de aquellas que ya no están ni pueden sumarse al reclamo de una vida digna, con paz, sin agresión ni marginación.
Las mujeres reclaman por principio que el Presidente voltee a verlas, pero él se niega a verlas a la cara.
La miopía institucional pagará caro este desdén hacia las mexicanas que demandan seguridad, equidad de género, empleo digno y bien remunerado; ya no más despidos en el Gobierno, guarderías para sus hijos y, por encima de todo esto, demandan respeto y justicia.
Miles de mujeres caminaron hacia el Zócalo de la Ciudad de México con el fin de suplicar, una vez más, que eficienten los servicios de salud pues con la pandemia el gobierno se ha olvidado de atender otros padecimientos crónicos como la diabetes, la hipertensión, el Cáncer en la mujer y en los niños. El desabasto de fármacos para estas enfermedades ,no se pidieron a tiempo por eso no sólo hay escasez, simplemente no hay y todo por la ineficiencia, el desconocimiento de los procedimientos pata adquirir y distribuir las medicinas.
En el caso de los infantes con Cáncer han fallecido ml i602, de diciembre del 2020 al día de hoy.
Los recortes de recursos en aras de la austeridad , han traído efectos muy graves . Por poner un ejemplo; este año se recortaron 1,400 millones de pesos al Instituto de la mujer .
En materia de justicia, de cada 10 denuncias de mujeres violadas, abusadas, golpeadas y extorsionadas, 9 quedan impunes.
Nada menos de “surrealista”, calificó el Presidente López Obrador la participación de un colectivo que fue viscosa de recibir gas lacrimógeno y balas de goma, igual que numerosas compañeras, reporteras, fotógrafas además de algunas de ellas, esposadas por las mujeres policías .
Ahora el gobierno de la capital, encabezado por la señora Claudia Sheinbaum, niega categóricamente que hayan lanzado gas lacrimógeno; sin embargo, las mujeres periodistas de distintos medios que cubrieron la manifestación, afirman y muestran videos como evidencia ante los Derechos Humanos de que recibieron balas de goma y gases que fueron lanzados de atrás del muro metálico que resguardaba a las policías.
Ese muro que se levantó, lo calificó el gobierno como muro de la Paz, cuando fue más un muro de la ignominia.
Pero no, nadie del gobierno de la 4T quiere aceptar los hechos.
La verdad es que hay una ceguera institucional que lacera a las mujeres y a muchos hombres que han perdido a sus hijas, esposas y madres.
¡Digamos la Verdad!
