Desde que ocupó la alcaldía de Misantla y ahora convertido en diputado local, cargo al que llegó con la camiseta del PAN, ya se veía en Othón

Hernández Candanedo, su alto grado de oportunismo y que su actuar en la política sería la de un clásico chapulín. Conste, ya lo habíamos señalado y no nos equivocamos. Hace unos días, después de haber succionado bien y bonito bajo el amparo del Partido Acción Nacional y después de ver que ahí ya no podría seguir haciendo de las suyas, el misanteco legislador, como buen trepador, se quitó la camisa azul y se puso una de color guinda. A los electores del distrito de Misantla, a los que votaron por él para que llegara a ocupar una curul en la LXVI Legislatura del Estado, les cayó como patada en donde salva sea la parte al enterarse de que su “flamante” legislador, sin decirles agua va, se alió a los morenistas y ya se siente más morenista que el mismo Peje. Ver para creer. Muy cierto aquello de que vivir fuera del presupuesto es vivir en el error.

Al dirigente del Partido de la revolución Democrática, o lo que queda de ese partido en Veracruz, Sergio Antonio Cadena Martínez, le está llegando la lumbre a los aparejos y no quiere entender. La denuncia hecha en esta ciudad capital por una funcionaria de un ayuntamiento del centro del estado, quien acusó, con todas sus letras al administrador de los recursos del Sol Azteca, no es más que un aviso de lo que puede ocurrir en el supuesto de Cadena Martínez no se aplique y deje de hacer señalamientos que, como dicen los ministeriales en una detención: “tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga puede ser usado en su contra” Y es que parece que al que se dice dirigente del PRD en Veracruz, ya se le olvidó su oscuro pasado, por ejemplo, de cuando fue alcalde de Catemaco, hechos que están asentados en algunas de las ahora llamadas Carpetas de Investigación. SACM no debe de perder de vista a su compañero y amigo Rogelio Franco Castán, quien aún permanece recluido en el penal de Pacho Viejo, ello, a pesar de los amparos ganados.

Alguien, sin duda ocurrente, aceleró al súper delegado del Bienestar en Veracruz, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, de que, por su labor de andar entregando apoyos a jóvenes y ancianitos, tendría las cartas a su favor para contender por la gubernatura y, en un chiripazo, lograr ocupar la silla que se encuentra en el palacio ubicado frente a la Plaza Lerdo, en esta ciudad capital. Don Manuel, el fundador de aquella organización llamada UCISVER – ¿la recuerdan? -creyendo en el canto de las sirenas ni tardó ni perezoso dijo “yo también quiero” y pa’ pronto que se lanza al ruedo. Y tan se la ha creído el señor delegado que ya aconseja a los aspirantes a que se calmen

y esperen los tiempos. ¡Ah, qué don Manuel, tan grande y aún sigue creyendo en los santo reyes!

Faltan poco más poco menos, 4 meses para que la actual titular del ORFIS, doña Delia González Cobos, cumpla cuatro años de estar al frente de dicho órgano administrativo y, a pesar de las fuertes declaraciones hechas ante medios de comunicación, a pesar de que ya ha dado a conocer que el desfalco que existe al interior de las arcas gubernamentales, a pesar, pues, de señalar que el boquete hecho al erario patrimonio de los veracruzanos, es esta la hora bendita y día que corre que la responsable del órgano de Fiscalización Superior de Veracruz, aún no nos obsequia el dato de que algún pez gordo, de ésta o de pasada administración, ya se encuentran recluidos en el lugar que corresponde y por tanto pagando con cárcel su felonía. O sea, más claro, cuando está a punto de cumplir su cuarto año de estar en el cargo que le fue conferido para observar, corregir yo sancionar a aquellos (as) que, incumpliendo con su alta responsabilidad, hicieron a un lado lo que la ley les mandataba y abusando del encargo cometieron algún latrocinio, está más que claro que la titular del ORFIS nadamas no ha hecho gran cosa en el cango que dieron. El detalle de todo esto es que a doña Delia aún le faltan algo así como dos y medio años más.

No es que seamos adivinos o practiquemos la cartomancia, pero desde hace tiempo hemos advertido que el señor secretario de Infraestructura y Obras Públicas del Gobierno de Veracruz, el pozarricense Elio Hernández Gutiérrez, estaba haciendo como que hacía, pero que realmente no hacía nada. Nada, entiéndase, de lo que es la responsabilidad que le dio el gobernador del estado cuando decidió nombrarlo como titular en esa importante secretaría. Los reclamos, los señalamientos y las acciones de reclamos de los veracruzanos, quienes están molestos con el funcionario cuatroteista, ya se dejan ver y sentir por varias partes del estado, lo que, obviamente, no es ignorad por su jefe superior, a quien le llega, de manera colateral, la torpeza de las acciones cometidas por don Helio. Para muestra, comentemos y que nos baste un botón. En la gran avenida que cruza de México a Veracruz, llamada Lázaro Cárdenas o Circunvalación, por el rumbo del Congreso del Estado, al titular de la SIOP se le ocurrió la brillante idea de construir un edificio, el cual sería y serviría para albergar, descongestionar y modernizar la oficina llamada Comisión Estatal del Agua de Veracruz y, además, serviría también para dar lugar a otras oficinas más, evitando con ello el pago oneroso de rentas, etc. Pues bien, la dichosa obra,

dijo el funcionario que estaría lista en diciembre del 2022, luego que en marzo del 2023, luego que en junio y el caso es que la obra, por lo que se ve y opinan los que saben, no lleva ni un 60% de avance. ¿Quieren más ejemplos?