En mi columna del lunes dedicada a las alegrías que nos dio el Tri en cinco partidos escribí: “Y acá en la aldea, fueron días en que nos olvidamos que Veracruz es el estado más peligroso y letal del país para ejercer el periodismo”. Y con eso tuve lector para que me apedrearan el rancho.

Me dijeron de todo: mentiroso, mitotero, embustero, argüendero, falso, falaz, farsante, inventor de falsedades y hasta hijo de mi neoliberal y conservadora mamacita.

¿De dónde sacaste semejante falsedad cuando los índices de violencia han bajado en la entidad y los asesinatos de periodistas son hechos aislados?, me increparon varios lectores y la respuesta me la dieron tres fuentes.

Si te vas al buscador de Google y le preguntas cuál es el estado más peligroso del país para ejercer el periodismo, te dará esta respuesta: “Veracruz es considerado el estado más peligroso y letal de México para ejercer el periodismo. En lo que va del siglo XXI, la entidad acumula más de 30 asesinatos y múltiples desapariciones de comunicadores, una crisis agravada por la violencia del crimen organizado y la impunidad”.

De acuerdo con Artículo 19, el organismo internacional defensor de la libertad de expresión, Veracruz es históricamente el estado más peligroso para ejercer el periodismo en México, al acumular la mayor cifra de homicidios contra comunicadores a nivel nacional.

Por su parte, el Sistema Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública (SENSP), dice que Veracruz concentra más del 20% del total de asesinatos de periodistas en el país documentados desde el año 2000.

Tres fuentes distintas dan la misma respuesta: Veracruz es la entidad más letal para los periodistas. Y el hallazgo sin vida de la reportera Roxana Guzmán (sacada por la fuerza de su hogar por tres hombres armados el 2 de junio) no hace más que confirmar la regla.

Mal pagados, mal comidos, sin IMSS o ISSSTE y sin protección de las autoridades, los periodistas veracruzanos ocupan los sitios más bajos de la escala social porque ahí los han refundido las propias autoridades. Y si carecen de protección, por lógica están en la indefensión.

“Si quieres ver a un periodista indefenso ven a Veracruz”, leí alguna vez por ahí.

Pero no sólo adolecen de abandono o ninguneo, también padecen a la legisladora Bertha Ahued Malpica, presidenta en el Congreso local de la Comisión Permanente de Atención y Protección de Periodistas, cuya atención y protección a los compañeros del gremio ha dejado muchísimo que desear.

La semana anterior y al referirse al asesinato de Roxana, calificó el hecho de “grave” aunque de inmediato lo minimizó: “No es nada comparado con las agresiones de otros años”.

Pero fue más allá al asegurar que ese tipo de agresiones afectan la imagen del estado porque “lo que queremos es que venga gente a Veracruz. Entonces, pues este tipo de notas no nos deja nada (bueno), al contrario”.

“Si por Bertha Ahued fuera, pediría a los periodistas que se larguen de Veracruz para que los maten en otro estado”, me dijo un analista que no anda nada errado.

El analista agregó que si bien es cierto que nuestra entidad es riqueza histórica, cultural y gastronómica; pueblos mágicos, paisajes de ensueño y gente buena, noble y trabajadora. Hay otro Veracruz que tiene que ver con decenas de masacres y asesinatos como el de Roxana que rayan en lo inhumano.

Lo que le faltó agregar, es que gracias a su excelente trabajo legislativo y a la defensa espartana que ha hecho de los compañeros del gremio, es seguro que doña Bertha repita como legisladora en el 2027 y quizá siga llevando la Comisión de Atención y Protección de los Periodistas.

¡Vive Dios!

Sobre el Veracruz de hoy y el asesinato de Roxana el periodista Filiberto Vargas escribió: “Cuando las autoridades estatales les hablen de que Veracruz es ‘un estado seguro’, cuando les cuenten que aquí ‘se respeta la libertad de expresión’, cuando escuchen a algún servidor público hablar de que ‘ha bajado la incidencia delictiva’, recuerden este caso” (el caso de Roxana).

Y a mi sólo me resta agregar que así como Veracruz es un estado maravilloso, también se ha convertido en un infierno letal para los periodistas. Un infierno en el que para su desgracia, ya se acostumbraron a vivir.

bernagup28@gmail.com