*Ratifican denuncia este viernes

Por Sandra Peñaloza

El abogado Tomás Mundo Arriasa, no se anduvo por las ramas y sentenció que ante el fraude cometido por Víctor Montiel y demás Directivos de la Liga de Balompié Mexicano contra el Club Deportivo Veracruzano Tiburón y la afición de Tlapacoyan, este viernes 18 de diciembre acudirán a la Fiscalía de Veracruz, con sede en Boca del Río, para ratificar el escrito por el cual Diego Bartolotta, formaliza su reclamo ante el Ministerio Público. Como se sabe, Víctor Montiel junto con Rafael Fonseca y Carlos Salcido, este último exjugador de los Tiburones Rojos de Veracruz, como el de Chivas de Guadalajara como de Tigres de la U de Nuevo León así como algunos conjuntos en el extranjero en la selección nacional es recordado por ser un “Chaquetero” en contra de Fidel Kuri y cuando revivió el episodio de Gavilán o Paloma, en una concentración del TRI que lamentablemente para él fue dado a conocer por los medios de comunicación, que así conocieron su tendencia por el mismo sexo.

Víctor Montiel que se dice Presidente de la Asociación Nacional de Balompié se ha pasado de listo con muchos equipos de la liga que con bombo y platillo anunció en enero pasado en Guadalajara como una opción para deportistas provenientes del futbol profesional mexicano sin cabida en otra corrupta organización, como es la Federación Mexicana de Futbol donde a cambio de la inscripción los asociados recibirían diversos beneficios, los cuales al final han sido un engaño pero del cual llenó sus bolsas.

Pero no fue todo sino que siempre dijo que la Asociación Nacional, con base en la que fundó la liga de balompié mexicano solo ha sido un membrete, sin capital alguno, por la simple y sencilla razón de que todo lo que debió ingresar a la liga lo desvió hacia otra sociedad que fundó para beneficio propio y de su familia, Montiel y Asociados, que en realidad debió ser Montiel y familiares.

Poco a poco las transas de Víctor Montiel empiezan a trascender y nada raro sería que con todo esto, esa liga se extinguiera.

Así, el creador sería el mismo que dinamitara su obra.