Por Sandra Peñaloza
En el inicio del año, como es costumbre, lo mismo surgen aquellos que hablan de sus buenos propósitos a cumplir, como otros que manifiestan concretar los logros que en el año anterior no pudieron obtener por una u otra causa.
Muchos se han amparado en el nombre o supuesto apoyo de otros, para allegarse tanto beneficios como hacer realidad sus acciones. Esto viene a comentario, porque en pleno año electoral, 2021 movimientos políticos, colocación de servidores públicos y prebendas, serán alcanzadas aduciéndose que llevan el visto bueno con la franca encomienda de quien manda actualmente desde el poder ejecutivo de México, al menos en los hechos.
Pero vámonos directos al tema que en los próximos meses alcanzará su máximo grado de calentamiento.
El triunfo de Andrés Manuel López Obrador obtenido del 2018, es cierto, surgió como una reacción popular a los muchos atropellos, latrocinios, todo tipo de malos manejos incluyendo asesinatos, como los de Colosio, Ruiz Masseu, el de los operadores políticos de Cuahutémoc Cárdenas allá en 1988, el de Maquio Cloutier, extendiéndose por supuesto al dominio del narco sobre el gobierno, en un choque desatado tontamente por las administraciones de Fox y Calderón, así como las matanzas de Tlacoaya, los 43 de Ayotzinapa, la cauda de periodistas masacrados y un México convertido en el panteón más grande del mundo, en donde Veracruz tiene un lugar destacado. Y así podríamos seguir enumerando nombres de personajes inmiscuidos en estos temas como lo son un García Luna, Mouriño, Blake Mora, Calderón, Peña Nieto y sus secuaces, hasta terminar con quienes ahora han copado a la administración pública incorporados en la llamada 4T.
Ya alguna vez mencionamos que la supuesta independencia de los tres poderes sobre los cuales la República Mexicana se sustenta legalmente es una mera falacia, no de ahora, prácticamente desde que se impuso el sistema Republicano en nuestro país, donde ha ido de la mano legislativo y judicial, al máximo del ejecutivo
Anteriormente, tres temas figuras estaba prohibido tocarlas en México; el presidente, el ejército y la virgen de Guadalupe, como expresión de la entonces religión mayoritaria, la católica.
En este sentido, los criterios han cambiado y fue el mariguano Vicente Fox quien le restó públicamente respeto a la figura del presidente, en un afán frustrado por allegarse una simpatía popular que terminó convirtiéndolo en el hazmerreír de la sociedad. Luego llegó el chaparrito que quiso ser grande como presidente, pero al cual el traje militar le quedaba como todo, grande, hasta ser calificado por ello y por su afición al alcohol como “el tomandante borolas” o sea, el tal Calderón.
Entre Fox y Borolas, utilizaron al ejército y su dizque lucha contra el narco, para legitimarse en el gobierno, generando un odio en gran parte de la población similar al que hace más de medio siglo se provocó con la matanza de Tlatelolco y después con los halcones del 71
Años atrás, otro enanito, pero muy inteligente para la maldad, de apellido Salinas, empleó a la iglesia y sus sotanas para que desde su toma de posesión como presidente de la República, este fenómeno se diera, los resultados de su administración, ahora están a la vista.
Dentro de su estratégica labor utilizó a Fernando Gutiérrez Barrios designándolo secretario de gobernación y enlace con las iglesias, precisamente para los fines arriba descritos, desechándolo después física y políticamente, esto último, utilizando un comando de élite de la Secretaría de Marina para prácticamente secuestrarlo, terminando con el concepto de hombre leyenda y al que por muchos años, se consideró en los Estados Unidos, Cuba y México, entre otros países, como la persona más informada de nuestro país.
Pero retornemos con López Obrador, la llamada esperanza de México y su movimiento MORENA.
Quizá, el pensar original del actual presidente de la República, no haya sido malo, el gran problema es que el tabasqueño si bien barrió en la elección del primero de julio de 2018, ya en el gobierno ha sido víctima de muchos supuestos colaboradores, que terminaron traicionando al pueblo y de paso al propio jefe del poder ejecutivo del país
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Aquí la lista de corruptos y traicioneros es interminable, pero usted debe saber que ese fenómeno se ha dado en todas las esferas de gobierno y en los tres niveles, pues muchos arribistas han saqueado, robado y hasta vilipendiado a los gobernados. Podrá decirse que a nivel general la culpa es del presidente porque él manda en el país, pero eso es una mera utopía, porque conforme a la constitución nos encontramos la figura de las entidades federativas y los cientos de presidentes municipales, con su respectiva autonomía.
En las oficinas de las diferentes secretarías de estado y del llamado gabinete ampliado no se cumple a cabalidad con lo que disponen las normas aplicables.
En las entidades federativas, AMLO, como en el caso de Veracruz, no eligió a los ineptos que están al frente del gobierno de la entidad, ni tampoco a sus diputados o a los presidentes municipales, personajes de diversas corrientes políticas que se colgaron del efecto que provocó el mandatario federal.
Eso sí, para este año, mucha de la responsabilidad en cuanto a las figuras representativas del partido creado por el presidente pudiera pensarse que ahora si deberán pasar por el “examen de confianza” que los dirigentes de ese instituto político realicen, si es que quieren mantener el control en la cámara local así como en la cámara baja a nivel federal.
Sin embargo, al final, es inevitable no establecer una parodia de relación entre AMLO y Dios, pues en el nombre de ambos se continuarán cometiendo una serie de PEN…Tonteras en México, y Veracruz, será el gran ejemplo de las mismas.
Y que conste, en los últimos párrafos de esta entrega no nos estamos refiriendo jamás al payaso más vendido de México el tal teneBrozo, quien necesita un disfraz para sacar a flote su veneno.
