Por Libertad Bajo Palabra
El caprichito del presidente Andrés Manuel López Obrador está arrojando cifras verdaderamente escandalosas. El día 1 de agosto, de los 93 millones de votantes invitados a participar en este ejercicio democrático, sólo acudieron alrededor de 7 millones de votantes. Si tomamos en cuenta que el costo de la Consulta Popular fue de 528 millones de pesos, una sencilla ecuación matemática nos arroja que cada voto costó 75 mil pesos. Es como si a cada votante le hubiéramos regalado un Tiida 2011, que es lo que cuesta uno de estos autos en Mercado Libre.
Con ese mismo dinero en Xalapa, Veracruz, una persona puede comprar un auto Tsuru y hasta con placas de taxi. Con 75 mil pesos que se le hubieran dado a cada votante, éste se hubiera comprado un terrenito o quizá hasta podría haber dado el enganche para una casita. Con 75 mil pesos una familia de 4 personas se hubiera podido dar unas vacaciones de una semana completa en hotel All Inclusive de Cancún.Con ese dinero una pareja de recién casados se hubiera pasado un mes en París. Pero no, el gobierno federal prefirió agarrar ese dinero y tirarlo a la basura sólo para cumplirle el caprichito al presidente López Obrador. Al parecer, este país, como si le sobrara el dinero, se está volviendo experto en tirar dinero a la basura. Si no cree, investigue cuánto dinero se tiró a la basura con la cancelación del aeropuerto de Texcoco.
