Editorial
El titulo de esta entrega, pareciera que es el título de una película revolucionaria o algo semejante. Sin embargo, no lo es. En nosotros, simples y humildes escribientes, no habita el espíritu de los hacedores de filmes cinematográficos ni cosa alguna que se le parezca.
La titulación de este escrito, el cual ponemos a su consideración, es en relación a lo acontecido en la semana que recién ha terminado y que, nos informaron, mantiene los pelos de punta a más de un miembro del gabinetazo veracruzano.
Un paro de taxistas en Córdoba, bloqueando entradas y salidas de la Ciudad de los 30 Caballeros, denunciando el abuso del que son objeto por parte de personal de la Dirección de Transporte Público, llamó la atención de manera inmediata. Bueno, paralizar una ciudad, llámese como se llame, luego de escuchar quejas, inconformidades y un sinfín de reclamos, no es para que los funcionarios permanezcan durmiendo en sus respectivas hamacas.
La muerte de un joven en la ciudad de Lerdo de Tejada, a manos, presuntamente, de elementos policiacos, lo cual tuvo visos de una evidente brutalidad policiaca así como el consecuente abuso de poder, provocó que una enardecida población, cansados, hastiados y asqueados de los atropellos de las fuerzas del orden, reaccionaran y golpearan a policías, incendiaran patrullas, prendiera fuego al palacio municipal y, de pilón, algunos atrevidos, al amparo del desorden, acudieran a saquear tiendas comerciales.
En Zongolica, en las Altas Montañas, la ciudadanía ya se organiza para combatir los actos delincuenciales que les afecta día con día; y por ello ya han lanzado el ultimátum de que ya se han organizado para actuar.
En Las Choapas, los ganaderos, comerciantes y productores del campo, ya han señalado que, ante la falta de operatividad del gobierno, ante su evidente inercia, los pobladores de aquella región sureña, van a actuar en consecuencia para evitar las extorsiones, los cobros de piso, los levantones, los secuestros y toda la cauda de actividad que promueve la delincuencia organizada.
Lo anteriormente relatado, es una muestra simple de que los hechos están demandando acciones más concretas, más enérgicas para resolver un problema que amenaza, igual que un furioso río, con salirse de madre y la avalancha de acciones y los desenlaces, serán catastróficos.
Luego entonces, hay que tener cuidado, mucho cuidado, porque el tigre ya despertó.
Ojo, pues.
