En el amanecer del siglo XX mexicano proliferaron los clubes políticos organizados por ciudadanos interesados en la cosa pública, tenían como objetivo la búsqueda del poder político. Fueron el antecedente de organizaciones más amplias, los partidos políticos, cuya proliferación se incentivó a partir del Movimiento armado de 1910. Con la declaración de nuestra Independencia respecto de “la madre patria” el espectro político se aglutinó en Conservadores y Liberales, o en centralistas y federalistas. Lucas Alamán fue el ideólogo y guía de los conservadores; Juárez y otros ilustres mexicanos encabezaron a los liberales, su paradigma era conseguir y retener el poder político como condición sine qua non para llevar a cabo la transformación social acorde con la línea de su pensamiento. De ese contexto el deriva ideario relativo al origen y fin de los partidos políticos ¿cuál es la razón de ser de un partido político? Llevar beneficios materiales a la población no, porque de eso se encarga el gobierno. Pero entre las motivaciones de su impulso se encuentra el prurito de la justicia social, y para alcanzarla debe ejercer presión al gobierno, o acceder al poder político para estar en aptitud de lograrla. O sea, el objetivo prioritario de un partido político es la lucha por el poder político.
Y si un partido político se crea para conseguir el poder político y así concretar el meollo de sus ideales su meta de primera instancia es alcanzar el Poder. Un partido que se auto contempla en el regocijo de sus ideales, meramente doctrinario, como fue el caso del PAN por muchos años, no podía prosperar frente a un adversario, el PRI, pragmáticamente preparado para retener el poder, y fue hasta el gran viraje propulsado por empresarios infiltrados en sus filas cuando el PAN inició su etapa ganadora culminándola en el 2000 y ratificándola en el 2006. Se puede estar de acuerdo o no con esta tesis, pero en las actuales circunstancias se antojaría errónea la estrategia del PAN y de Movimiento Ciudadano de no establecer alianzas electorales prefiriendo participar en solitario frente a un bloque encabezado por el partido dominante, MORENA, y dos adláteres uncidos al partido en el gobierno para seguir en la línea del poder. Entonces ¿a qué le tiran el PAN y MC en el próximo evento electoral? Pecarían de infantilismo político se el argumento consistiera en ganarle a la trilogía oficialista. Porque en ese trance, sin aliarse incluso con el PRI el pronóstico de la realidad no los favorece. El gobierno y en MORENA perciben riesgos electorales, de allí su abierta estrategia para adelantar el proceso de Revocación de Mandato, que, se logre o no, de cualquier manera, ya aceleran el paso. La ciudadanía mexicana quiere opciones electorales es obligación de toda oposición política propiciarlas para atraer el voto útil, el antídoto del voto duro.
