Uno de los sectores de la administración pública veracruzana que más ha quedado a deber en esta primera mitad del gobierno de Cuitláhuac García es el de Turismo, principalmente por su anodina presencia en las labores de promoción y fomento al turismo y la ausencia de una efectiva interlocución de los responsables de impulsarlo con los prestadores de servicios turísticos. Por ejemplo, en el caso del recientemente inaugurado Catamarán “El Cuenqueño”, para evitar su muy previsto fracaso desde esas oficinas pudieron haber alertado al inversionista del escaso turismo que llega por la Cuenca del Papaloapan; y que en ese loable proyecto comenzaron al revés, si acaso suponían que el Catamarán atraería a visitantes. ¿Con qué infraestructura hotelera se cuenta en esa zona para turismo que no sea de “torta y horchata”? Y se ignora si haya existido un estudio de mercado para conocer de la capacidad económica del turismo que pudiera llegar a la Cuenca y pagar la elevadísima tarifa de 4 mil 550 pesos per cápita del viaje en el Catamarán. Lamentablemente, a este proyecto no le crecerán las alas, una verdadera lástima porque merecía mejor suerte. Pero, y las autoridades del ramo ¿dónde están?

