- Viene la rebelión de las tribus dentro de Morena
- El PAN está al acecho y listo para el abordaje
Su nombre es Sergio Gutiérrez Luna y en solo dos meses se ha convertido en el terror del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, y del grupo político de Rocío Nahle. La razón es simple: aspira a ser gobernador de Veracruz por Morena y pronto será el consentido de López Obrador.
Cuitláhuac y todo su aparato gubernamental venían operando para el proyecto político de Rocío Nahle y nadie había ofrecido resistencia; el siguiente paso que tenían que dar era modificar la Constitución de Veracruz para que la secretaria de Energía, siendo de Zacatecas, pudiera gobernar la entidad veracruzana.

El pasado 14 de octubre Rocío Nahle vino a Veracruz a presentar una ponencia en el evento “Expo Energía 2021”, realizado en el WTC de Veracruz, donde estuvo presente el gobernador. El evento terminó siendo un mitin morenista y una salutación política al estilo del viejo del PRI.
Pero en la víspera del Día de Muertos, un personaje se le apareció al gobernador y le ha metido un gran susto, se trata de Sergio Gutiérrez, presidente de la Mesa Directiva del Congreso Federal, quien, entre otras cosas, se encargará de sacar adelante la reforma del presidente López Obrador.
Sergio es oriundo de Minatitlán y aprovechando que es el número uno del Congreso y que de él dependen las reformas que propone el presidente, se ha ido por la libre y ya recorre todo Veracruz hablando de presupuestos, proyectos aprobados y todo lo que le genere alto rating.

El diputado federal ha logrado unir a toda la disidencia de Morena y a los enemigos políticos del gobernador. No habrá que olvidar que la imposición de Esteban Ramírez Zepeta, en la dirigencia estatal de Morena, provocó descontentos en todo el estado.
El gobernador ya se dio cuenta que Sergio Gutiérrez va ganando terreno y en pocos días se convirtió en una sensación; en pocas palabras, los veracruzanos ya lo empiezan a ver como una alternativa fresca, diferente y ajena a Cuitláhuac.
En dos meses el legislador federal desplazó a Ricardo Ahued, quien dicho sea de paso ya no está en el ánimo del presidente López Obrador, porque le falló cuando estuvo en Aduanas. Ahued no pudo combatir la corrupción, renunció y salió huyendo para refugiarse en el Senado, lo que molestó a AMLO.
Hace unos días el gobernador Cuitláhuac hizo su berrinche por las giras del diputado, y cuando le preguntaron directamente de Sergio Gutiérrez, expresó: “No lo conozco”. Solo faltó que dijera que NO lo tiene agregado en Face o que lo tiene “BLOQUEADO”.
Claro que Cuitláhuac conoce al minatleco, tan lo conoce que lo trae con los nervios de punta porque es una amenaza al proyecto de Rocío Nahle. El coraje del Gobernador se hizo patente cuando etiquetó al diputado como “panista”.
En respuesta a la declaración del gobernador, Sergio Gutiérrez se limitó a decir que no quiere causar polémica donde no la hay y destacó que ha platicado algunas veces con él.
El legislador fue mesurado en su respuesta, pero en el fondo sabe bien que trae locos a los morenistas oficialistas. Eso sí, Sergio se debe tener cuidado cuando venga a Veracruz, no sea que, en una de esas, lo detengan por ultrajes a la autoridad, practica muy común de este gobierno para sacar de la jugada a los enemigos políticos.
Lo cierto es que, si Sergio Gutiérrez logra la aprobación de la reforma eléctrica, se convertirá en el consentido del presidente y será el rival más fuerte de Cuitláhuac y Nahle, en Veracruz.
Las disputadas en Morena ya empezaron y se pondrán peor. Las viejas heridas se han vuelto a abrir y los rencores políticos han vuelto a aflorar. Estamos a punto de ver una guerra interna en Morena al estilo de las viejas tribus perredistas.
Y mientras en Morena ya empezaron las patadas bajo la mesa, el PAN permanece al acecho, reconstruyendo sus cuadros y afianzando alianzas. El partido tiene dos opciones para competir, uno se apellida Yunes y el otro Rementería.

El PAN ya aprendió que las batallas políticas se ganan haciendo alianzas y a nadie debe sorprender si Miguel Ángel Yunes se sienta con Julen Rementería para presentar una candidatura de unidad. Si esto sucede, que Dios agarre confesados a los Morenistas.
Que quede claro, ni el gobernador Cuitláhuac, ni Esteban Ramírez Zepeta son dueños de la voluntad de los morenistas veracruzanos. Vendrán días complicados para Morena en Veracruz y sin duda terminarán como el PRD.
