** La falta de apoyo de las autoridades municipales
** La economía en picada en este sector comercial
** Hicieron un llamado a los próximos candidatos

Más claro…
Por Felipe Mendiola Parra

La escasez del efectivo mantiene semi paralizada la Central de Abastos de Xalapa y ninguna autoridad se preocupa para estimular las ventas en ese mercado, que además de las frutas y verduras, tiene diversos giros con productos para el hogar.

Los locatarios de la Central de Abastos lamentan que día con día se sigan cerrando establecimientos y que no existan incentivos, para superar la crisis económica que están padeciendo desde hace algunos meses.

El movimiento se puede ver en algunas horas del día, tal vez muy temprano, pero es una pasada de clientes que van preferentemente por las frutas y verduras, pero después del medio día se disminuye la venta y a las 3 de la tarde muchos comienzan a cerrar para retirarse, porque no hay nada que hacer.

La Central de Abastos tiene 20 años funcionando, pero por decisiones políticas carecen de baños higiénicos, no hay áreas verdes y los techos se siguen volando sin que nadie los repare.

Dos locatarios que pidieron no mencionar sus nombres, invitaron a las autoridades actuales a que, de nueva cuenta, como en campaña, vuelvan a visitar las instalaciones de este mercado que recibe hortalizas y frutas de Puebla y de algunos municipios veracruzanos, para que personalmente constaten la forma como están trabajando.

En otros estados de la república, cuando hay esa escasez, las autoridades municipales organizan ferias de precios con carpas, grupos musicales y mucha publicidad con lo que logran reactivar la economía y atraer nuevos clientes, pero lamentablemente aquí parece que la insensibilidad es un mal que flota en las oficinas del Ayuntamiento.

Los locatarios hicieron un llamado a los próximos candidatos de todos los partidos para que los visiten y lleven sus propuestas y sobre todo, escuchen de viva voz lo que están padeciendo y salgan de esos encuentros algunas alternativas de solución antes de que sea demasiado tarde. Más claro ni el agua.