Durante la década finisecular fue intensa la actividad de los partidos políticos de oposición, PAN y PRD, en sendas estrategias de diferente calibre: mientras el PAN optó por la vía de la negociación con el PRI-gobierno, el PRD se mantuvo en la intransigencia con la estrategia de ver fuera del gobierno al PRI bajo el argumento de que solo de esa manera habría un verdadero cambio en el país. Ya está fuera de la presidencia el PRI, perdió 8 gubernaturas en la pasada elección, ahora gobierna en solo 4, en dos (Hidalgo y Coahuila) habrá elecciones el próximo año, los otros dos (estado de México y Oaxaca) en 2023, son sus últimos bastiones ¿corresponderá a MORENA realizar lo que no pudo el PRD? Lo cierto es que el PRI ha venido a menos porque en 2000, cuando perdió la presidencia gobernaba en 19 estados y fue factor decisivo para obstaculizar, aliado con el PRD, las propuestas de Fox en el Congreso Federal, ahora es partido bisagra. Ahora, el PAN domina el escenario como partido opositor, porque el PRI camina hacia su ocaso, mientras el PRD es un cascarón sin sustento de efectiva militancia. Ya en plena decadencia ¿Será en la década del centenario del nacimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR-1029), abuelo del PRI, cuando el tricolor diga adiós, se despida? Salvo que surja un nuevo líder que lo despierte, al PRI el horizonte parece estar cercano.

