“Ojo por ojo y el mundo acabará ciego.”
Mahatma Gandhi
Una cosa es segura, la guerra en Ucrania tiene que acabar por las buenas o por las malas y esto dirá mucho sobre el mundo en el que estamos.
La visita de de Xi Jinping a Moscú y la orden de detención del Tribunal Penal Internacional contra Vladimir Putin, son ejemplos de las diferentes visiones qué hay para lograrlo y que a pesar de todo, comparten la preocupación de que con cada segundo qué pasa lo único que aumenta, son los riesgos.
Porque de la misma manera que el fuego cruzado aumenta el riesgo de que otro país pueda involucrarse, el hambre y la pobreza en el mundo aumentan el riesgo de contagio de inestabilidad política, mientras que la necesidad de salir adelante pone en riesgo el retorno de millones de ucranianos refugiados a sus casas.
De ahí la importancia de este viaje de tres días a Moscú, en el que el presidente chino irá más allá de mostrar su solidaridad con un Vladimir Putin al que la comunidad internacional quiere ver aislado.
Xi Jinping intentará darle continuidad a su plan de 12 puntos para lograr la paz propuesto en febrero, y a recientes declaraciones de su gobierno en donde invita a respetar la integridad territorial de los países y condena el uso de armas nucleares.
Lo anterior no ocurre simplemente por azar. Es una pieza de un rompecabezas más grande, que forma parte de “La Iniciativa Global de Seguridad” que China impulsa desde el año pasado, para hacerle contrapeso a un orden internacional impulsado por las reglas de Estados Unidos, y en donde hace énfasis en que “la seguridad no debe ser perseguida a expensas de otros”, ni mucho menos “fortaleciendo o expandiendo bloques militares.”
Además de esto, hay razones geopolíticas importantes que sostienen la “buena voluntad” del líder chino en este viaje y hacia el país euroasiático.
Rusia es importante para China porque son vecinos y por lo tanto lo que pasé ahí, tiene un impacto directo en su política local. Así que el vacío de poder que dejaría un Putin derrocado,
volvería inestable su frontera norte, y podría dar paso a que occidente impulse la llegada al Kremlin de un líder pro occidental, que se dedique a contener el poder chino. De la misma manera que estos lo hicieron con Rusia en la década de 1970.
Aunado a esto, Xi Jinping sabe que una confrontación con Estados Unidos en relación a Taiwán podría venir en camino y que en ese contexto una Rusia fuerte y amiga es indispensable por temas relacionados a fuentes de energía, tecnología militar y apoyo diplomático.
Una derrota rusa en Ucrania solamente fortalecería a Estados Unidos y a sus aliados. Por eso es que muy probablemente después de esta visita a Moscú, seguirán conversaciones virtuales con el presidente ucraniano Volodimir Zelensky.
Mientras tanto Putin se burla de la orden de detención del Tribunal Penal Internacional y le hace ver a occidente de que por las malas no logrará nada, mientras visita tranquilamente Mariupol. Una ciudad que se ha vuelto metáfora de la destrucción de una guerra que prometía ser corta y en la que los medios han mostrado al presidente ruso, platicando con la gente y caminando hacia la Filarmónica.
En el caso de Rusia por las buenas se puede más que por las malas y esto apunta a que la paz podría venir de China, en un mundo que tiene al cambio cómo su única constante.
El último en salir, apague la luz.
Twitter: @StephanieHenaro
