¿Y ora?
No veamos TV Azteca -de acuerdo al mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum-, pero si los mensajes del apestoso de Noroña, las imbecilidades del “Cero Votos” y los apetitos de la familia de López Obrador que no tiene llenadera.
No veamos TV Azteca, pero ¡por favor! si Televisa donde se puede cometer el crimen perfecto porque nadie la ve y en donde, hasta se cree, que ya hasta se les murió Jacobo y Raúl Velásco.
No veamos TV Azteca, pero si estemos pendientes de sus desplantes justificando desatinos y las políticas públicas bajo sospecha, amén de estragos no vistos en la historia de México -de 2018 para acá- con esa cara de Esfinge de Guiza que tanto le caracteriza.
No veamos TV Azteca, menos a Loret que “puras mentiras dice” y ni se nos ocurra voltear a ver el llamado televisivo que invita al demandar pago alguno a la pensión del Bienestar si no estamos dispuestos a votar por Morena.
No veamos TV Azteca, pero sí “Las Mañaneras” para contemplar desde primera fila a un fantasma flaco que ronda rumiando amarguras cada vez que le preguntan sobre la deuda pública que alcanza 19.27 billones de pesos a pagar en los siguientes 40 años.
No veamos TV Azteca, pero sí echemos una asomadita al periódico “Regeneración” que, si bien sirve para envolver los plásticos de Casa Ahued y los pellejos del gato de las carnicerías, puede tal vez, aprovecharse para entender las burradas -¡Que digo burradas!- las bondades de Morena.
No veamos TV Azteca, de acuerdo al mandato de la Presidenta -con “A”, para no recordar que López Obrador concluyó con 199 mil 619 personas asesinadas durante su sexenio, un promedio de 94 por día, la cifra más alta en la historia reciente del país, ni los fraudes electorales, las transas de los colaboradores y los justos reclamos de Maru Rojas ante el abuso de poder.
No veamos TV Azteca ¿Para qué? si solo nos amarga el día observar los estragos del huachicol Fiscal, que el Tren Maya está quebrado y ya no rueda, que los incendios e inundaciones en Dos Bocas no paran y que en el aeropuerto AIFA no vuelan ni las moscas.
No veamos TV Azteca porque a cada rato nos recuerdan que les regalamos petróleo a Cuba, no para fortuna de los cubanos, sino de esa caterva dictatorial que gobierna la isla desde hace más de medio siglo, pero si veamos Canal 11 para acordarnos que el conquistador Hernán Cortes quemó y mató a nuestros ancestros cuando la conquista hace 500 años por la cual nos debe no se sabe si un billete o al menos una disculpa.
No veamos TV Azteca.
Que aburrido contemplar a la televisora que todos los días nos pone a Trump adelantando que va a venir por los narcos incrustados en el gobierno. Vaya abuso de ese pinche gringo por pretender llevar a sus cárceles a los narcos, gobernadores, senadores, generales, políticos de Morena y ya hasta le anda echando un ojo a aquel que vive en ¡ca´ la chingada!
¿Para qué ver TV Azteca que todos los días chinga y chinga a Claudia y su corte celestial y se la pasa exhibiendo quesque fraudes electorales, transas de los equiperos y desmadres sin fin?
Insisto:
No veamos TV Azteca que solo sirve para amargarle el día a Clau ante tanto reclamo que ya no sabe ni cómo justificar.
Creo que lo mejor es ver a la Pantera Rosa para saber, para entender, para tomar conciencia que al final de cada capítulo terminamos llenos de alegría, felices y sonrientes.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
