“Yo pienso que es malo para el país que no se haya aprobado”, dijo la presidenta acerca del frustrado proyecto de adelantar la revocación de mandato de 2028 a 2027, a causa de la oposición del PT a esa propuesta impidiendo alcanzar la mayoría calificada en el senado. Vale la interrogante sobre el porqué la presidenta Sheinbaum señala que es malo para el país, porque en ningún sector de la población mexicana, salvo el oficialista, se ha solicitado iniciar un proceso de Revocación de Mandato cuando aún no se cumple el plazo constitucional para llevarlo a cabo. También porque su no aprobación en nada afecta al país ni en lo económico ni el lo social. Salvo que la presidenta en su lógica de que MORENA es el pueblo se refiera a que sin su participación en la boleta electoral de 2027 su partido pudiera sufrir un déficit electoral. En esto último reside el gran daño a la democracia en México, 1- porque ya nos acostumbramos a la beligerancia partidista de quien porta la banda presidencial, contra la actitud de presidentes de antaño manteniéndose al margen del diferendo partidista, 2- porque la figura presidencial debe servir para atemperar los ánimos entre adversarios políticos, no subirse al ring para favorecer a uno en agravio del otro.
Malo para el país es la inflación que eleva los precios de la canasta básica mexicana, lo es el derrame de hidrocarburos que daña el litoral veracruzano, y el no haber previsto su extensión después de estar en conocimiento desde febrero pasado y no haberlo dado a conocer sino hasta que la evidencia lo descubrió. Malo para el país es el retraimiento de la inversión y el bajo crecimiento económico, mal para México es la inseguridad pública que atenaza a la población, también malo el que aun no se regularicen los servicios de salud en el país. Nada bueno es que obras de costo millonario como el AIFA, el Tren Maya, el Tren del Istmo y Mexicana de Aviación requieran subsidios del gobierno para seguir funcionando, porque ese recurso económico serviría para construir hospitales, escuelas, carreteras, etc. Preocupa a la población que la gasolina alcance un costo de 29 pesos por litro, muy distante del ofrecimiento del mesías de la cuartat de bajarlo a 10 pesos. Malo que ya no se hable de la autosuficiencia energética porque no hay argumentos para explicar porqué la refinería Olmeca, cuyo costo se eleva a casi medio billón de pesos, no cubre las expectativas generadas para justificar se construcción. Muy malo para el país es la impunidad que disfrutan los altos mandos políticos y de aduanas que operaron el huachicol fiscal. Precario es el argumento de una reforma para ahorrar recursos y dedicarlos a escuelas, hospitales, etc., porque con semejante cuento se echó mano de los miles de millones de pesos de fideicomisos ahora inexistentes sin que haya en la geografía mexicana constancia de avances en la infraestructura de salud y educativa, ya ni hablar de carreteras modernizadas. Malo para el país, porque en última instancia, por ahora nada impide que desde el púlpito mañanero y las giras al territorio se haga campaña política a favor del ya muy conocido sofisma político denominado “cuarta transformación”.
