
Nada bien le fue en el tercer año de actividades en el pueblo mágico de Coatepec, al ingeniero Raymundo Andrade Sánchez, quien, a estas alturas, nadamas le hace falta pelearse con su sombra. A los que le solicitan audiencia, les pide que lo busquen el año próximo; a los que le piden apoyo, les pide que se esperen a que llegue el nuevo presupuesto; a los que les reclaman la falta de obras y la introducción de servicios, les ordena, así, casi tronándoles los dedos, que se lo pidan por escrito. Y, ante la amenaza de un plantón o manifestación, el munícipe, fuera de sus casillas y envalentonado, escupe balandronadas y amenazas con la utilización de la fuerza pública. O sea, en Coatepec, el pueblo que le dio la oportunidad de servirle a don Raymundo, lo amenaza con la ley del garrote, el gas pimienta y los mastines que para eso son, para someter al pueblo bueno y sabio. Durante tres años lo hemos estado diciendo, “brillante alcalde tienen los amigos de Coatepec, Ver”

Cuando ya falta muy poco tiempo para que den inicio las contiendas por las presidencias municipales en Veracruz, no deja de ser notorio que el enfrentamiento que hay al interior del partido Morena que aun comanda Esteban Ramírez Zepeta, un dirigente que no ha hecho gran cosa por mantener la unidad al interior del partido, podría sufrir graves descalabros y perder gran parte de alcaldías. Es un secreto a voces que Ramírez Zepeta no logra controlar a ningún morenista en Veracruz y prueba de ello es el actual Senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara, el cual parece chivo en cristalería, disparando a mansalva en contra de sus propios compañeros de partido. El exceso de confianza del dirigente partidista le puede traer graves dolores de cabeza si llega a perder municipios insignia como Veracruz puerto, Boca del Río, Orizaba, que hoy están en manos de la oposición o de algunos otros como Poza Rica, Coatzacoalcos, Mina, Córdoba, etc., que pertenecen a Morena. Anda muy confiado don Esteban.

Al actual rector de la Universidad Veracruzana, Martín Aguilar Sánchez, parece que nada le está saliendo bien y, en sentido contrario, la Máxima Casa de Estudios muestra un evidente retroceso. El empecinamiento de don Martín para que el Gobierno, vía el Congreso del Estado le asigne un mayor presupuesto, podría estar siendo una verdadera triquiñuela del actual rector para buscar posicionarse durante cuatro años más al frente de la rectoría, aun sabiendo que no cuenta con posibilidades, toda vez que el reglamento indica que, para una posible reelección, la edad no debe rebasar los 65 años. El 2025, año que está a punto de empezar luego de que transcurran 22 días más de este diciembre, es el año marcado para que el ahora rector entregue la estafeta a un nuevo titular de la rectoría de la Universidad Veracruzana. La sombre de un evidente retroceso en la UV, va a marcar por siempre a don Martín Aguilar Sánchez, quien, a excepción de haber entregado “un premio al mejor investigador de Veracruz” y haber firmado un título de una egresada de una facultad de Letras españolas que nadie sabe dónde está”, don Martín, se puede decir, pasó por la rectoría de la UV sin pena ni gloria.

No se le ve mayor representatividad al coordinador de los diputados locales de Movimiento Ciudadano, Adrián Sigfrido Ávila Estrada, quien ya ha dado visos que lo suyo, lo verdaderamente suyo, será calentar la curul hasta en tanto llegue la hora para solicitar licencia y, con el apoyo del partido en que ahora milita, ir en busca de la alcaldía de Boca del Río, lo cual se ve ya como una verdadera misión imposible. A un mes y cuatro días de ser parte de la LXVII Legislatura, “El Chino” Adrián, se le ve bastante bien apoltronado en su curul en las sesiones que ha habido; pero, al exalcalde de Boca del Río, no se le vio mayor enjundia en las pasadas comparecencias de los funcionarios cuitlahuistas, teniendo material suficiente para haber, a estas alturas, estar solicitando las respectivas investigaciones judiciales. De ser un calienta curul, don Adrián quiere saltar a la silla municipal, ahí donde hay bastante “carnita, pero el detalle es que ya fue alcalde y los propios boqueños aún lo recuerdan. O sea, ¿cómo para qué quiere ser de nueva cuenta alcalde de Boca del Río?

A lo mejor doña Delia González Cobos, quien aún cobra como titular del ORFIS, no se ha dado cuenta, aquí se lo decimos, pero los funcionarios cuitlahuistas, los que tantos señalamientos tuvieron durante su ejercicio en el gobierno, ya se fueron, como se dice coloquialmente, “ya se pelaron”, ya pusieron pies en polvorosa” y la señora funcionaria aun no termina de integrar un solo expediente y remitirlo a la Fiscalía General de Estado, para que se les integre de manera correcta una Carpeta de Investigación. Doña Delia, desde su llegada, se la pasó haciendo declaraciones que movían a risa a los funcionarios que pretendía señalar, pero nunca actuó de la manera en que debió, por lo que los funcionarios que ya se ha retirado, se fueron locos de contento y la titular del Órgano de Fiscalización, ya tendrá que empezar a quemar todas las evidencias que mantuvo guardadas de los funcionarios que se acaba de ir. Hace apenas 9 días que se fueron, doña Delia, ¿usted cree? Si le corre un poco, a lo mejor los alcanza.
