Para informar que ahora sí habrá medicinas, pues ya se compraron, y que hubo ahorros en esa operación por 11 mil millones de pesos, el Secretario de Salud, Jorge Alcocer, usó una narrativa con la cual pretende ilusamente escribir una nueva historia del sector salud, un antes y un después en privilegio de las bondades de la CuartaT. Pero para esa versión acomodaticia acude a medias verdades: es verdad lo del monopolio que ciertos laboratorios ejercían en la producción y distribución de medicinas, pues coludidos con funcionarios corruptos lucraban abiertamente con el recurso destinado a la salud de los mexicanos, ojalá ya se haya corregido. Pero afirmar que ahora sí hay medicinas, sugiriendo que antes no las había es faltar a la verdad, porque si bien el desabasto ha sido una variable fija en los hospitales del sector salud, había suministro de ellas. Tampoco acierta a la verdad cuando afirma: “las familias se veían condenadas a caer en la pobreza.. México no compraba los mejores medicamentos del mundo…”, evade citar las ventajas del perfectible programa de financiamiento denominado Seguro popular que atendía a la población más menesterosa del país y ahora ha desaparecido. Habla de la integración de “nuevas” claves” de medicamentos, como si nunca las hubiera habido. Refiere haber acudido a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos para la compra de insumos médicos, pero elude decir que no ha tenido el éxito esperado. Finalmente, si con el nuevo modelo para comprar medicinas se ahorraron 11 mil millones de pesos ¿por qué hay desabasto permanente todavía?

