En la década de los años sesenta el doctor Pablo González Casanova, entonces director de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (ahora facultad), publicó su investigación referente a la estructura democrática del régimen mexicano, la intituló “La Democracia en México”, allí retrató el escenario de su tiempo: un sistema político en cuyo eje central operaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en ese entonces el partido hegemónico, el partido del gobierno habilitado incluso para “ganarle las elecciones al pueblo”, tal como se decía en la tertulia pública respecto de un partido dominante que cuando perdía arrebataba, algo parecido a lo ocurrido en esta entidad después de la elección municipal de 2025, cuando en los municipios de Papantla y Poza Rica, donde Movimiento Ciudadano ganó pero actualmente gobierna MORENA. De “La Democracia en México” a la actualidad han transcurrido seis décadas, el PRI ya no gobierna ni es la sombra de lo que fue; ya gobernó al país durante doce años el PAN y MORENA gobierna desde hace ocho años, pasamos de las usuales transiciones priistas a la alternancia pluripartidista.
MORENA es ahora el partido en el gobierno, su práctica política no difiere mucho de aquel PRI de ensoñación autoritaria, desde el gobierno le aportan el respaldo suficiente para mantenerse en el poder, los órganos electorales han vuelto a “la normalidad” y se alinean a la consigna oficialista, por lo menos han perdido calidad para garantizar equidad y confianza en el resultado electoral. La presidenta Sheinbaum gusta en repetir que “México es el país más democrático del mundo”, y sin duda, por quien lo dice habrá quien lo asuma como una verdad categórica. Pero es solo para consumo interno, porque desde afuera no coinciden con la máxima presidencial. Por caso, la organización Freedom House señala a la democracia mexicana como “parcialmente libre”. La Varieties of Democracy Institute, habla de una democracia erosionada. El World Justice Project subraya que nuestra democracia se encuentra entre las menos calificadas del mundo, el lugar 120 entre 140 países, donde 1 es el mejor y 140 es el peor. Según nuestro enfoque, desde afuera nos arrojan luces para recordarnos el deterioro institucional del andamio democrático que habíamos alcanzado a partir de la década finisecular. No es fácil advertirlo así porque en el escenario mexicano a la mayoría poblacional le es ajeno, vive inmersa en la preocupante realidad que nos atosiga: violencia cotidiana, desapariciones al por mayor, extorsión, bajo o nulo crecimiento económico, inflación inmoderada, desacelerada porosidad social, un entorno cotidiano que como en un bosque nos impide ver al árbol.
