La gira de informes “Honestidad y Resultados” de la presidenta Claudia Sheinbaum por los 32 estados —que concluyó ayer con un acto masivo en el Zócalo de la CDMX— deja un balance político positivo para el gobierno federal, llenos en plazas públicas, narrativa de cercanía con la gente y reafirmación del liderazgo de Sheinbaum como figura central de la Cuarta Transformación, aunque con ausencias de gobernadores opositores y algunos abucheos en entidades conflictivas.
Sheinbaum recorrió las 32 entidades federativas durante septiembre, iniciando el 3 de septiembre en Morelos y cerrando la gira estatal el 26 en Sonora, antes del acto final en el Zócalo capitalino.
En varias plazas se reportaron decenas de miles de asistentes; por ejemplo, en Ciudad Juárez,Chihuahua se registraron casi 40 mil personas, y en el Zócalo de la CDMX se estimó un aforo de alrededor de 70 mil personas para el cierre.
En cada estado, la presidenta presentó avances de obras, su mensaje central fue el balance de los programas sociales y políticas de la 4T, y defendió su gestión frente a críticas, atribuyendo problemas de seguridad en algunas entidades a la “injerencia extranjera” y reiterando que el movimiento “no compra votos”.
La estrategia de llevar el informe a cada estado y cerrar con un acto masivo en el Zócalo reafirma el posicionamiento de Sheinbaum como una presidenta cercana, que rinde cuentas directamente a la ciudadanía y no solo en el Congreso. La propia presidenta dio un balance positivo de la gira, diciendo que “la gente está contenta”, y citó la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) del INEGI, que reporta un promedio de 8.83 de 10 en satisfacción con la vida en el país.
Al momento, no hay una cifra oficial consolidada del total de asistentes en las 32 asambleas, pero los reportes por entidad permiten estimar que el contacto directo durante septiembre superó ampliamente las 850 mil personas, considerando que en varias plazas se congregaron entre 20 mil y 70 mil asistentes por ejemplo, 38-40 mil en Ciudad Juárez y alrededor de 70 mil en el Zócalo. A esto se suma la cobertura mediática y en redes sociales, que amplifica el mensaje a millones de mexicanos.
El resultado de la estrategia de comunicación y contacto directo es el posicionamiento de su liderazgo, la gira consolida a Sheinbaum como la figura central del proyecto de la 4T, con capacidad de llenar plazas en todo el país y de marcar la agenda política.
Al presentar “honestidad y resultados” en cada estado, el gobierno construye una narrativa de rendición de cuentas directa, que contrasta con los informes tradicionales y busca blindar la aprobación presidencial.
En entidades con conflictos internos o electorales como Baja California o Sonora, la presidenta aprovechó para deslindarse de prácticas de compra de votos y para culpar a actores externos de la violencia, lo que refuerza su discurso de soberanía y protección del proyecto.
El acto más destacado de la gira fue, sin duda, el cierre en el Zócalo de la Ciudad de México, donde alrededor de 70 mil personas se congregaron para escuchar el mensaje final de Sheinbaum. El evento simboliza el retorno al centro político del país y funciona como un “megáfono” nacional que resume los mensajes clave de la gira: justicia, bienestar, soberanía y rechazo a la injerencia extranjera.
A pesar del balance positivo, la gira no estuvo exenta de tensiones: hubo ausencias de gobernadores opositores, algunos abucheos en plazas públicas y discursos que revelan pugnas internas en Morena como en Sonora, donde aún no se define a la candidata para las elecciones del próximo año. Estos elementos muestran que, aunque la estrategia de contacto directo fortalece la imagen de la presidenta, no elimina los retos políticos y de seguridad en ciertas regiones.
En síntesis, la gira “Honestidad y Resultados” por los 32 estados y su cierre masivo en el Zócalo reafirman el buen posicionamiento de Claudia Sheinbaum como presidenta cercana y con capacidad de movilización, consolidan una narrativa de rendición de cuentas directa y blindan su liderazgo frente a críticas internas y externas. El evento más destacado fue el cierre en el Zócalo, con alrededor de 70 mil asistentes, que funcionó como el broche de oro de una estrategia de comunicación que busca mantener alta la aprobación presidencial y la cohesión del proyecto de la 4T.
