En lo que va del siglo, Hipólito Rodríguez es el sexto alcalde de Xalapa, el primero por la vía de MORENA a partir de la elección de 2017 para un periodo de cuatro años, concluirá cuando finalice 2021; cinco son sus antecesores: Reynaldo Escobar, el primero de este siglo, postulado por Convergencia, en alianza con el PVEM, el PT y el PAS, siguieron Ricardo Ahued, David Velasco, Elizabeth Morales y Américo Zúñiga, en su momento priistas. Si medimos su actuación en base a resultados los más de ellos no rebasan la medianía, aunque ciertamente, por los escándalos que fueron un lugar común, una de esas gestiones estaría reprobada. Ricardo Ahued, pese a la enorme deuda pública heredada ($476 mil 800 pesos supuestamente para “el saneamiento de Xalapa”) hizo la diferencia, no decepcionó, lo cual le permitió continuar una trayectoria política impecable y volver aun contra su voluntad al compromiso edilicio que iniciará el 1 de enero de 2022, ahora en su faceta de morenista. Pero a Hipólito en amplios sectores de la opinión pública lo califican muy por debajo de lo que realmente merece, porque, en estricta justicia su desempeño está dentro del standard, y en los parámetros de sus pares en la entidad, la generalizada ausencia de obra pública (excepto en Orizaba) no permite comparación; Hipólito hizo obra pública en parecida proporción que sus antecesores, no más, tampoco menos. En cuanto a los xalapeños, vale la premisa: “la esperanza muere al último”, pues Ricardo Ahued podría repetir otra buena jornada, ojalá así sea por el bien de Xalapa.

