
En este mismo espacio, ya habíamos comentado acerca de la fuerza que tenía la Sección 32 del SNTE, hoy en las manos del maestro pozarricense Daniel Covarrubias López a quien en recientes hechos ocurridos en un evento con la secretaria de Educación, donde al hacer uso de la voz, al dirigente sindical, de plano, le cortaron el sonido del micrófono, nos viene a demostrar y a corroborar lo que tantas veces, aquí, habíamos afirmado: que la organización sindical más grande del estado de Veracruz, hoy por hoy, con todo y su presuntuoso Equipo Político, tiene la fuerza de un tehuacán destapado hace seis meses. Es que resulta por demás de increíble que a la otrora poderosa organización magisterial le hayan cometido una falta del tamaño como fue el quitarle el sonido al micrófono del dirigente y esta sea la hora y el día que, aparte de una insulsa carta, aún no se haya manifestado con mayor fuerza y unidad, como la que tanto proclaman tener. Ya desde el anterior sexenio, un bailarín exótico, de los que llaman stripers, al que nombraron secretario de educación más por afinidad que por méritos, ya le había puesto el pie en el cuello a la sección 32 del SNTE y la dirigencia, sumisa, aguantó y soportó todo.

Los que saben de política y de cuestiones administrativas, han informado a este reportero que a la actual titular del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz, ORFIS, Delia González Cobos, le podría estar alcanzando responsabilidad y acciones punibles por el mal desempeño en el cargo conferido. A la maestra González Cobos, desde su llegada, se le instruyó para que revisara las cuentas de todos los entes que estaban bajo su escrutinio. Desde el 2019, año de su llegada, luego en todo el período cuitlahuista, la titular del ORFIS siempre había afirmado que no había nada de anormal en las cuentas del gobierno del llamado Cuicaras y, en cada declaración a los medios, afirmaba que todo estaba correcto, que no había macula, pues. Pero la auditora veracruzana no contaba con la astucia de la Auditoría Superior de la Federación, quien, a cuatro meses de la salida del exgobernador, ya descubrió que, en las arcas de la entidad, hacen falta algo así como tres mil quinientos millones de pesos, más lo que se acumule. ¿Dónde estaba la auditora del ORFIS, Delia González Cobos, que nunca vio nada de lo que ahora ha descubierto la ASF? ¿Sabrá la auditora del ORFIS que la omisión también es corrupción, es delito y se paga con cárcel? ¿Por qué nunca vio lo que pasaba en Salud, en la SIOP, en la SEV y en las demás dependencias? Chi Lo Sa.

La suerte del alcalde de Coatepec, afirman los propios coatepecanos, Raymundo Andrade Rivera, de extracción morenista por cierto, ya está echada y su situación legal también ya está cantada. Aseguran los habitantes que, en el municipio, durante el período de la administración municipal del actual munícipe, la obra que afirma haber realizado, no se le encuentra por ninguna parte; el desarrollo y el progreso del que tanto ha presumido en sus informes de gobierno, tampoco se pueden localizar en algún punto de la geografía municipal. Es el último año de la administración municipal, es año electoral, en junio ya habrá nuevo alcalde electo y le quedarán escasos seis meses a don Raymundo para que intente corregir todo el desaseo que tiene en la administración a su cargo. Y es que, quien sea electo como nuevo munícipe en ese pueblo mágico, habrá de exigir cuentas a la administración saliente y ahí será donde la “marrana tuerza el rabo”, porque al no haber obra pública a la vista, lo primero por lo que habrán de requerir al aún alcalde, será saber dónde quedaron los recursos enviados por el Gobierno Federal, los del Gobierno del Estado y los propios como son los del predial y todos los demás. Por lo tanto, lo mejor que podría empezar a hacer el ingeniero agrónomo oriundo de La Estanzuela es empezar a buscar a un despacho de abogados y de contadores. Los va a necesitar.

Por cierto, y ya que andamos por Coatepec, donde, además acudimos el pasado fin de semana, nos comentaron que, a casi cuatro meses de tener un nuevo diputado local, ya va siendo hora de que se dé una vuelta por el distrito para que empiece a cumplir los ofrecimientos que hizo. Al diputado Ramón Díaz Ávila, a quien lo llaman el legislador regiocoatepecano –así completo- nos informan que no se ha ido a parar por aquellos lugares, pero ni siquiera a dar las gracias por el voto emitido a su favor, lo que ha generado, aparte del descontento, bastante molestia entre el electorado, quienes creían que el ahora diputado por el Partido del Trabajo, era persona diferente, pero ya comprobaron que no es así. Y al no ver de nueva cuenta al legislador, en esta nueva elección, el voto de castigo podría recaer en las personas de los candidatos o candidatas del PT a la alcaldía de los municipios que conforman ese importante distrito. Y como los coatepecanos no se andan por las ramas, ya comentan que pronto, muy pronto, en el supuesto de que el regiocoatepecano legislador no quiera visitar de nueva cuenta el distrito, le estarían mandando un mapa para que no se vaya a perder y, estarían acudiendo a la legislatura local en la calle Encanto esquina con Lázaro Cárdenas para decirle unas cuantas verdades y recordarle alguna de las promesas que hizo cuando anduvo de pedinche mendingando el voto que lo tiene y mantiene cobrando una jugosa y sabrosa dieta en la LXVII Legislatura de Veracruz.

Totalmente a la deriva se encuentran los obreros agremiados al Sindicato de Trabajadores de la Industria Azucarera, Alcoholera y Similares de la República Mexicana, que hoy dirige (¿?) Lorenzo Pale Mendoza, a quien no le hace la mayor mella lo que padecen los trabajadores de esa importante industria. Las quejas y reclamos de los trabajadores van en el sentido desde la falta de atención por parte de dirigente nacional, hasta la falta de apoyos para impedir que la parte patronal haga lo que quiera, cada vez que quiera y a la hora que se le dé su regalada gana con los obreros azucareros del país. De hecho, nos informan, al secretario general parece que poco le importa el destino de los trabajadores y menos le interesa saber que el patrón hace y deshace con manga ancha al saber que la dirigencia ni ve ni oye y muchos menos atiende lo que ocurre al interior de los ingenios azucareros de la República Mexicana. Las voces de inconformidad al interior del STIAARM van subiendo de tono y no se descarta que sean los propios obreros los que empiecen a actuar de manera personal para atender y resolver sus propios asuntos. La mecha ya está encendida y la mecha se aproxima a un barril de pólvora. Tiempo al tiempo.
