Por Fernando Hernández Flores*

El ambiente está aromatizado de copal. Se escucha el sonido del caracol, el águila vuelva y gira en determinada altura y los tambores retumban en los oídos de cada uno de los presentes. El Señor no solo está en los cielos. El Señor está aquí y ahora. En la casa estamos los que tenemos que estar. En este recinto que anteriormente fue posada para recibir a tantas personalidades, que posteriormente estuvieron presos los tenientes Ambrosio Alcalde y Antonio García, quienes precisamente hoy cumplen 174 años de ser asesinados por tropas norteamericanas. Ellos fueron patriotas que entregaron su vida.

Así, ahora podemos remontarnos a la historia del México originario a través de los siglos. La historia no comienza a partir del 12 de octubre de 1492. La historia no comienza en 1325, en el ome calli xihuitl (año dos casa). Es Vicente Hernández Lagunes, autor del libro «El Señor de la Casa», quienes reúne en este espacio de la cultura de la ciudad de Xalapa. En 282 páginas nos comparte un andamiaje, nos lleva a un recorrido, a veces cronológico y a veces a pasos agigantados a reencontrarse con la raíz, con el dueño del junto, del cerca, del que esta aquí y al cual no vemos. Con la fuente, con la esencia, con el Señor y la señora de la casa.

Vicente Hernández escribió y liberó su pensamiento en este libro distribuido en 20 pequeños libros, que son capítulos y le dan estructura al mismo. Cada uno te lleva a una acción distinta que se enlaza con el tema anterior. Durante muchas páginas del libro te encontrarás con Chanteco, hay quienes han escuchado que se dice Chantico, pero hace alusión al señor y a la señora de la casa, del hogar, de la morada. El pueblo totonaca menciona a Kiwikgolo, el señor del monte, el señor del bosque.

Este libro permite reencontrarnos con los originarios del México actual y el Tenochtitlán de aquellos tiempos. Desde el altépetl (la ciudad), el cerro que nos da agua en abundancia, donde se encuentra la montaña primigenia, el cerro sagrado del Tlalocan, donde abundan las aguas y se da la fertilizad. Como aquel mítico Paxil donde se descubrió el maíz blanco y amarillo para alimentar a la humanidad.

Hoy, a 21 años de adecuarse la constitución, reconociendo que somos un país pluricultural enriquecido por sus etnias. De las etnias por las cuales muchos ciudadanos provenimos y más, porque en nuestra sangre llevamos sangre de nuestros antepasados. El Dr. Miguel León Portilla nos hace volver la mirada a la filosofía de los náhuatl. ¿Qué decir de la negritud, la tercera raíz? Pero nos detenemos y vemos que hay diversidad en las culturas en el estado de Veracruz y en el país.

Piensen en las más de 7000 lenguas vivas que hay en el mundo, lenguas vigentes, lenguas que, aunque sean pocos hablantes aún se escuchan y son patrimonio de nosotros, los seres humanos. No podemos permitir que vayan desapareciendo. Porque “cuando muere una lengua todo lo que hay en el mundo, mares y ríos, animales y plantas, ni se piensan, ni pronuncian con atisbos y sonidos que no existen ya. Entonces se cierra a todos los pueblos del mundo, una ventana, una puerta.”

¿Cómo serían las enseñanzas en un Calmecac? La filosofía, el cosmos, los dioses, la conexión con la madre tierra, la valoración de la señora y el señor de los muertos. Los primeros seres que fueron enviados a la tierra para poblarla y multiplicarse. Es Centeotl quien alimenta, somos hijos del maíz y estamos en un país aún enriquecido en la diversidad de los campos, los desiertos, las aguas y hasta en los vientos.

La Casa del Señor es un ensayo literario de Vicente Hernández. En el se detecta que es un hombre que no sé quedó en Córdoba.  Durante su vida ha viajado por distintos lugares del país y posiblemente, del extranjero. Así podemos estar en Tabasco, Chiapas, Veracruz o la Ciudad de México. Vicente se contagió al ser aprendiz del pasado de los pueblos originarios. Al escuchar ese apasionamiento por las raíces originarias. Hoy nos suelta, nos libera parte de ese caminar. En una novela de ficción con sentido original, donde hayas cronología al mismo tiempo que mito. Te traslada a distintos lugares que has escuchado, que has visitado o que aún te falta por visitar.

“Él, al ser enterrado durante la siembra, se hunde en el inframundo, entrando por esa boca en forma de cruz, desde donde Mictlantecuhtli le devela los secretos de las profundidades telúricas, para emerger con la sinergia energética de la tierra que le instruye en la recurrencia de la vida”. (Mactlactli huan yei amoxtli, Libro 13, Los Olmecas, pág. 148)

“¿Vienes a hundirme más?” A eso vienes. Los tlamatinimes, hombres sabios, conocedores eran quienes instruían, eran las voces más escuchadas. Precisamente, la voz de un sacerdote, un hombre sabio se hizo escuchar después de haber dialogado en el corazón de la montaña con Huitzilopochtli. Y ahí comenzó la Tira de la Peregrinación.

La luna, el sol, la tierra, el viento, el pájaro de las cuatroscientas voces, el pájaro del plumaje precioso están ahí en las páginas del libro. El cantor y la flor. La tristeza, el llanto, la soledad, los minutos dolorosos al pasar el eclipse o al culminar los 52 años del calendario mexica.

México tiene 68 idiomas originarios distribuidos en 350 variantes lingüísticas, según el INALI. Veracruz es un estado multicultural. Por lo tanto, es necesario seguir trazando puentes interculturales que nos permitan aprender de todos. Un buen esfuerzo ha sido la elaboración de este proyecto editorial realizado por Vicente Hernández Lagunes. Se entiende que ha sido una tarea de varios años.

Esos que han tenido la posibilidad de alcanzar el noven nivel, tendrán entonces la magnífica oportunidad desde la cual habrán de prepararse para reintentar el ascenso a la tlalticpan, o si lo prefiere, al Cintlalco -el lugar de las estrellas- por donde se encuentra el Teteocan -la residencia de los dioses- dentro de esas misteriosas ciclicidades de la vida, bajo la sapientísima dirección del señor y la señora de ese lugar, que junto con sus auxiliares, cumplen tan sobresaliente tarea.” (Caxtolli Amoxtl, Libro Quince, Tiempo Cero, pág. 176)

El aroma del copal se percibe. El cielo es cubierto por las nubes. El toque del caracol se vuelve a escuchar. Es momento de terminar e invitarlos a leer el libro “El Señor de la Casa”. Tlazohkamatik miak (Muchas gracias).

(1) Comentarios del libro “El Señor de la Casa” de Vicente Hernández Lagunes en el Centro Recreativo Xalapeño en coordinación con la Academia Nacional e Internacional de la Poesía del estado de Veracruz. Noviembre 24 de 2023.

(*) Escritor veracruzano de un rincón del Totonacapan. @tepetototl venandiz@hotmail.com