El artículo 47 de la Constitución de Veracruz establece que en caso de la falta absoluta del gobernador del estado en los últimos 4 años de gestión y cuando esta fuere definitiva, el Congreso debe elegir gobernador sustituto hasta concluir el periodo.
El art. 48 dice que hasta 10 días de ausencias puede ser sin permiso del Congreso. Más de 10 días pero menos de 30 debe avisar al Congreso. Y más de 30 días pedirá licencia al Congreso. El poder legislativo deberá designar gobernador interino.

Lo anterior es en Veracruz, entidad con unos 8 millones de habitantes.

En los Estados Unidos de Norteamérica, con una población aproximada de 350 millones de habitantes, existe un protocolo a cumplir para el presidente, el vicepresidente y principales funcionarios del gobierno. El protocolo de conducción de vehículos automotores.

En EUA los funcionarios aludidos tienen estrictamente prohibido conducir máquinas automotores, por seguridad nacional. Para ello cuentan con conductores adiestrados profesionalmente para contingencias y demás situaciones que pudieran presentarse en un recorrido.

Después del asesinato del presidente Kennedy fue que se asentó este protocolo.

El tema tratado hoy aquí es porque la irresponsabilidad del gobernador constitucional de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez es manifiesta y denota ausencia de madurez mental, en franca rebeldía púber y abuso de poder y mal uso de recursos propiedad de los veracruzanos, no son del Ejecutivo ni de sus empleados contratados por él para administrar los dineros de los veracruzanos.

Quizá el ingeniero mecánico electricista, profesor, y que en la actualidad por suerte y circunstancia es gobernador de Veracruz, en tiempo pasado no haya tenido oportunidad de desfogar ímpetu de piloto de carreras en carritos chocones de la feria, ahora que tiene a su disposición vehículos, combustibles, refacciones y está «en la plenitud del pinche poder» de su nombrada Cuarta Transformación, se aloca irresponsablemente poniendo en riesgo la estructura de la alta burocracia estatal. Dice el refrán, el que nunca ha tenido y llega a tener; loco se puede volver.

Ya es sabido entre la ayudantía del gobernador que el Ejecutivo tiene arrebatos de imberbe mozalbete empoderado (de casi 55 años) y en la euforia del momento que viva quita las llaves a los operadores profesionales de camionetas del IPAX a su disposición -que no son de su propiedad- se monta y las tripula por las carreteras de la Entidad, con baches y demás cráteres a velocidades entre 130 y 200 kilómetros por hora. ¡Temerario el chicuelo!

Si se accidentara y pereciera o quedara inválido, ya se cita aquí lo que procedería a llevar a cabo el Congreso. Y Veracruz seguirá y seguirá con vida aún con las adecuaciones políticas que se presentaran.

Sin embargo la irresponsabilidad de Cuitláhuac piloto acarrea daños colaterales que al mozuelo no le importan un bledo.

Toda la comitiva que acompaña al Ejecutivo en sus periplos, regularmente entre 10 y 15 camionetas atiborradas de escoltas, ayudantes, invitados y chichifos, obligadamente tienen que seguirle la velocidad que el muchacho le imprime a su bólido con el consabido peligro que ello representa, para ellos y para posibles víctimas que pudiera haber.Tienen que seguirle el paso obligadamente al caprichoso chafirete dominguero, con el peligro que ello representa.

Ir a degustar platillos de mariscos en fondas de carretera es una costumbre para la realeza de la colonia Progreso Macuiltepetl y en la emoción de emular a Checo Pérez el piloto jalisciense, el joven García le mete gas a las trokas que da miedo. ¡Ay nanita, cuidado con el Cuitlacheko!

GUIJARRO: El Secretario de Educación de Veracruz, Zenyazen Escobar, muestra interés por dilucidar qué está ocurriendo en el Seguro Magisterial SSTEEV, sindicatos magisteriales le han enterado de abusos de poder, mitomanía y valemadrismo institucional.

(Lo plasmado en Verba Brava es responsabilidad del redactor, la Casa Editorial no influye ni participa del criterio expuesto. trujyper@hotmail.com)