Por Inocencio Yáñez Vicencio.
Cuando leí que Habermas decía que la vida es un aprendizaje, recordé al preguntarle a Don Jesús Reyes Heroles, por qué no había realizado un doctorado, contestó a la reportera, no obstante que caminando aprisa, medio otropeyado, que sentía reconocimiento y respeto por quienes había hecho esos posgrados, pero que él no lo había escalado ese peldaño, por temor a tomarlo como un techo del conocimiento. Guardadas las proporciones los dos personajes coincidían en ver en quienes se cierran al conocimiento como muertos en vida, esto es, que morimos cuando creemos por cualquier razón saberlo todo o que ya nada hay que recepcionar, cotejar o confrontar.
Es falso que únicamente los médicos, los ingenieros o los físicos, por citar algunos, necesitan actualizarse. No se puede cambiar una llanta con las mismas herramientas y métodos de las carretas a los vehículos de ahora. No obstante este axioma hay muchos que más que acumular conocimientos, acumulan títulos, que explotan en pasarelas o pasillos de gerencias u oficinas públicas, que al no dar color, al flotar entre todas las corrientes, sirven lo mismo al PRI que al PAN, sin manchar su plumaje, presumiendo de virginidad intelectual, aunque no política, porque su actitud es promiscua y propia de una ramera que espera en una esquina a su próximo cliente.
No es posible que mientras reporteros y periodistas arriesgan su vida por sacar a la luz los abusos y desviaciones del poder público, existan personas que cubiertas con el manto de la intelectualidad medren con su indefinición y ya no treinta monedas sino verdaderas sumas que engrosan sus cuentas bancarias y sus chequeras.
Quieren hacer política. Dice Weber: que empiecen por tomar partido. No necesariamente por una membresía pero si por un proyecto ideologico. No es posible que unas veces se abrace una ideología laica y al rato una confesional. Tenemos que sacar provecho de los errores pasados. Cuando se unió el PRD al PAN en el 2016, el PAN buscó esa alianza para quitarse el tufo derechista. Esos extremos se justifican cuando las reglas del juego están en riesgo o han sido eliminadas. Hoy mismo grupos priístas que en las pasadas elecciones han apoyado otros partidos pueden aparecer en el próximo proceso como visionarios al integrarse a coaliciones conformadas por el partido donde de derecho militan y el partido para el cual realmente ahora trabajan.
El debate debe incluir principios ( ideas rectoras) programa, estrategia, candidato ( por fortuna cada vez es más aceptado como opción ética y políticamente Pepe Yunes, lo que por un lado es saludable pero por otro detonará la campaña de lodo con la que el oficialismo tratará de sepultarlo o por lo menos desanimarlo), pero también hasta donde se abrirá el frente, quiénes pueden pertenecer y como aislar a los que ya se conocen como vividores de la política y traidores empedernidos.
Para ganar el debate y no me refiero al debate reglamentario convocado por el órgano electoral, ni al debate de todas los días, que es el más importante, sino al debate de deslinde ideológico, que marcará el rumbo de nuestras acciones.
- El populismo. Quienes salieron de la Escuela hace más de treinta años, nada podrán aportar para enfrentar el populismo de hoy. Aquél populismo de 1861 que apareció en Rusia y el que cuajó en 1890 en Estados Unidos, sin rastrear los Césares que con su pan y circo pueden reclamar primacía, fue estudiado magistralmente por Franco Ventura y después por estudios que compiló Ionescu & Gell; nada o poco tiene que ver con el populismo que Ernesto Laclau, vértebra en su libro: La Razón Populista, que es el evangelio del populismo, aunque no sin sustentento llama Fernando Vallespin, populismo, en plural, porque en verdad, el que instaura AMLO, es muy diferente al peronismo. Mientras Ernesto Laclau trata cómo arriba el populismo al poder, la italiana, radicada en los Estados Unidos, Nadia Urbinati, en su libro YO, EL PUEBLO, nos dice cómo actúa en el gobierno. Para comprender mejor esta transformación basta tener en cuenta que Laclau, que hasta hace poco era un connotado marxistas que cambia el eje obrero/ burguesía por el nosotros el pueblo y ustedes las élites políticas corruptas.
- Corporativismo. Cuando Arnaldo Córdoba escribió: La ideología de la Revolución mexicana, decía que no existían los estudios sobre el neocorporativismo de Philippe C. Schmeitter, Wolfgang Streeck. Gerhard Lehmbruch. Ese hecho lo llevó a sesgar su estudio al pretender demostrar que el proyecto de los revolucionarios era corporarativista. Eso lo podía disculpar pero no así el método cualitativo que lo llevó a rechazar todo lo que refutaba su objeto y a admitir sólo lo que confirmaba su hipótesis, con lo cual quedó sesgada su obra.
- República. Hasta hace poco los estudios republicanos se centraban en definir la República como contraposición a República. Es cierto que los estudiosos modernos retoman la tesis de Polibio para concebirla como equilibrio de poder, pero es con Philip Pettit, José Luis Martí, Roberto Gargarela, Ricardo García Manrique, Javier Piña…con quiénes surge el paradigma del Nuevo Republicanismo, que desarrolla la tradición republicana hasta concebir una nueva libertad como no dominación.
- El liberalismo como estación de tránsito. No hay ni fin de las idelogias ni fin de la historia. El liberalismo es una estación de tránsito desde el momento que fue construido sobre los escombros del régimen de servidumbre feudal, y la clase que lo edificó, de clase revolucionaria se ha vuelto reaccionaria al frenar el desarrollo de las fuerzas productivas y destruir ella misma las leyes del mercado y pasar de instrumentos racionales para lograr la aceptación de su dominación a francas acciones de fuerza y barbarie que ponen en peligro la convivencia pacífica.
- Fascismo o fascismos. Urge deslindar cada una de sus manifestaciones para comprender que no tiene por qué ser igual su ascenso y su operación en el poder. Esperar que se entronice igual a las experiencias conocidas puede ser suicida. El fascismo simplemente es la respuesta que los grandes capitales dan cuando se sienten amenazados por movimientos revolucionarios.
- Las idelogias. Los papas y sus representantes insisten mucho en condenar ideologías y progresismo, olvidando que son portadores de una ideología y que no es más que recubrimiento de determinadas relaciones. No aceptar que la tierra se mueve, condujo a negar el progreso y perder siglos para ponerse al día.
- Consenso o disenso. Lo que define a la democracia no es el consenso, el consenso define a las dictaduras, a la democracia la define el disenso.
- Oposion leal. Hasta fechas recientes se hablaba de oposición leal, como aquélla que actuaba dentro de las reglas establecidas. Hoy se habla que se debe ir más allá.
- Estado de derecho o Estado constitucional. Me inclino por el Estado Constitucional. No estoy de acuerdo con la equiparacion que hace Vanossi. Elegir el Estado Constitucional es partir de la división entre poder constituyente y poder constituido, en el entendido que la voluntad del primero no puede ser alterada por el segundo. Hace no mucho en Francia la soberanía radicaba en la ley, no en la Constitución. La soberanía radicaba en el parlamento. Todavía siguen discutiendo si las Reformas de Gaulle, fueron o no conforme a derecho. Al parlamento lo sustituyo un poderoso Presidente.
- La ley no es ley si es facciosa. El principal carácter es su generalidad, por lo que no puede ser ley si no está decidida por sus destinatarios. La ley general es el límite más importante del poder, si el poder no está sometido a una ley general, no hay Estado Constitucional y menos democracia porque democracia es control.
Un pensamiento que no recepcione las nuevas propuestas es un pensamiento periclitado, un pensamiento petrificado, porque así como el músculo necesita ejercicio, el cerebro si no se ejercita con nuevas propuestas se tulle y lo más grave no es estar físicamente tullido sino también mental e intelectualmente, porque ya no eso se percibe.
Este es el debate que hay que organizar en partidos, foros y escuelas, no entre tesis verdaderas y tesis falsas sino útiles y que aclaren nuestras visiones y propósitos.
Porque se que no es de valientes esconderse en memes y dígitos, estoy a sus órdenes para confrontar estás y otras propuestas.
