Ya comienza a despertar curiosidad saber si al presidente López Obrador no le incomodan las frecuentes pifias de algunos de sus colaboradores, entre ellas una “científica” la Directora del Conacyt, quien calificó de ciencia “neoliberal” la aplicada en gobiernos pasados, el Director de Materiales Educativos de la SEV aseguró que “leer es hábito burgués” y ahora Miguel Prado, diputado presidente de la Comisión de Desarrollo Social pone en la categoría de “neoliberal” el informe del Coneval, solo porque no le gustan los números allí anotados: aumento de número de pobres, de 51.9 millones de personas en 2018 a 55.7 millones en 2020, como si del referido Consejo dependiera la implementación de los Programas Sociales. El diputado trasluce su dogmático sectarismo cuando alude a la designación por parte del presidente a favor de Nabor Cruz, responsable del Coneval, como si el desempeño responsable de su trabajo implicara traición. Pena ajena provoca la disertación del diputado morenista, no se cree que ese dogmatismo de vasallos podría gustar al presidente. ¿O sí?

